La pasada semana se publicó una de esas informaciones que, a pesar de su importancia y trascendencia, el tráfago electoral provoca que se pierdan en las páginas menos destacadas. Me refiero a la revelación hecha por académicos de los Estados Unidos, conforme la cual en los últimos años se ha venido produciendo una fuga de cerebros a la inversa, es decir, numerosos talentos extranjeros que han decidido regresar a sus países de origen. Esta información tiene una tremenda relevancia, pues abre la posibilidad real de que las naciones emergentes puedan aprovechar ese fenómeno y sacarle el millaje apropiado en beneficio de su desarrollo pleno.
Durante las pasadas cuatro décadas, especialmente en los últimos treinta años del siglo anterior, los países en vías de desarrollo vieron como parte de sus talentos emigraban hacia las naciones mejor situadas económicamente en busca de un destino más promisorio. Miles de profesionales de distintas disciplinas empacaron maletas y se fueron a Estados Unidos, Canadá y naciones de Europa donde lograron rápidamente insertarse en posiciones importantes. Fueron talentos en los cuales las naciones pobres invirtieron parte de sus presupuestos para formarlos como valiosos recursos humanos, y luego los vieron partir porque no encontraron colocación decente.
Los países desarrollados los recibieron con los brazos abiertos, pues no habían invertido un solo centavo en su formación pero los aprovechaban en las áreas más competidas. Anteriormente Estados Unidos había recibido una fuerte inyección de talentos, cuando al finalizar la Segunda Guerra Mundial decenas de científicos europeos y japoneses decidieron establecerse en Norteamérica, donde fueron absorbidos rápidamente por universidades y corporaciones, a las cuales contribuyeron a afianzar o colocar en el liderazgo mundial en sus áreas. El hecho de que en los últimos años se esté produciendo el fenómeno invertido, y aunque se deba a la crisis que afecta a Estados Unidos y Europa, se considera un hecho de suma importancia, siempre que los talentos encuentren espacio donde poner en práctica sus conocimientos.
Es lo que ha ocurrido con los cerebros que han regresado a países como la India, donde sus iniciativas les han reportado grandes beneficios a ellos y a su país. Y es que la nación hindú, que forma parte de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) ha sabido aprovechar ese regreso de cerebros para acelerar su desarrollo. Los reportes que refieren el fenómeno como una buena noticia para los países que reciben ese regreso, pues podrán aprovechar los conocimientos adquiridos en centros de estudios de categoría mundial o en empresas de renombre para empujar en la dirección del desarrollo que hace mucho emprendieron, pero que no han podido alcanzar debido a la limitación de recursos. La India es colocada como ejemplo, en razón de que esta nación asiática ha dado un salto cualitativo tan impresionante en apenas dos décadas, que hoy es la gran potencia en áreas como la tecnología médica, informática, producción de leche y uno de los principales en la producción de biocombustibles. En conclusión, si nuestros países no aprovechan esa corriente de regreso de talentos para emprender un nuevo camino hacia el desarrollo, se habrá desperdiciado una tremenda oportunidad para el despegue.
