La aparición del Cólera en Haití, además de representar un duro golpe a las aspiraciones de ese hermano pueblo de levantarse de su postración tras el terremoto del 12 de enero pasado, representa una amenaza al turismo dominicano, si no se adoptan con tiempo y eficacia las medidas necesarias.
Cierto que las autoridades sanitarias del país han actuado con diligencia para adoptar las medidas necesarias a fin de reducir al mínimo el impacto de la epidemia.
Cierto es que las autoridades haitianas han actuado con transparencia y responsabilidad en el manejo de la crisis.
Cierto que el sistema de Todo Incluido, que es el que mayoritariamente caracteriza los hoteles de recepción de turistas, es una garantía para evitar que se contraiga la enfermedad por vía de ingestión de alimentos.
No se debe perder de vista el asunto de la percepción que se pueda tener desde fuera del país en torno a la ocurrencia de casos de cólera en el país.
Haití no debe ser culpado porque haya aparecido allí el cólera.
Los virus y las bacterias no tienen que sacar pasaporte. Pudo haber sido de este lado de la frontera .
A los haitianos se les está apoyando en el plano de la salud pública para enfrentar los efectos de la epidemia. Un reconocimiento al titular de ese Ministerio, doctor Bautista Rojas Gómez, quien ha estado al frente de los hechos y en el terreno , cara a cara con el problema.
Se impone evitar que el Cólera pase a este lado. Y que estemos preparados sanitaria y mediáticamente para cualquier eventualidad.

