Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aquí

<P>Vivencias cotidianas de allí y aquí</P>

Perdónenme porque, de nuevo, trato sobre  la pérdida de mi hijo Jaime

En estos días, muchas noticias internacionales pero, sobre todo, nacionales ocupan las páginas de los periódicos más notables del país. He preferido hacer referencia a algo que no es trascendental para la gente en general. Solo para mí y los que queríamos a Jaime Mª, mi malogrado hijo.

He intentado escribir sobre algo que sea de más interés para mis lectores. Y, durante este mes, lo conseguí, no sin esfuerzos. Escribí una primera y una segunda parte de lo que significa históricamente el 2 de mayo en España. Escribí sobre la historia de la tortilla de patatas, etc.

Tengo muchos más artículos que considero histórica y/o curiosamente interesantes.

Pero hoy ya no he podido más. Mis escritos salen normalmente los jueves, de modo que mañana se cumplirá un mes del nacimiento de mi hijo Jaime, al que perdí el 5 de julio del pasado año. Él nació el dos de mayo de 1973, fecha histórica por excelencia, en España.  En ella me amparé para intentar olvidar que, para mí, ese día tenía, y sigue teniendo, otra importancia.

Ni siquiera me atreví a mencionar esto en mi blog, para no aburrir y porque, cuando lo intentaba, me echaba a llorar. Pero ya no he aguantado el nombrarle pues éste ha sido su primer cumpleaños fuera de este mundo, en otro plano.

Habría cumplido treinta y ocho años, en plena flor de juventud. Pero la muerte no respeta ni fechas ni circunstancias. Espero que puedan comprender mi estado de ánimo, mi tristeza y desazón.

Me prometí a mí misma, no mencionar el apellido Trujillo en esta página, si no era, como es natural, para firmar.  Y no voy a hacerlo, por mucho que se me provoque.  Esta columnita se llama “Vivencias cotidianas de allí y aquí” y la empecé, repleta de ilusión, para narrar cosas que ocurren “allí y aquí” hoy en día, o en el pasado, pero que nada tengan que ver con la política de mi país natal.

Quizás resulte, para muchos, bastante menos interesante que las que escriben mis compañeros. Pero sé que, a quienes les agrade, les resultará atrayente leerla.

Esta se la dedico a las madres que hayan perdido a un hijo que, como ellas saben tan bien como yo, es lo más doloroso que le puede ocurrir a una mujer.

Este año no he podido llamar a Jaime Mª para felicitarle. Pero le felicito, desde este mundo absurdo, por estar disfrutando de una vida más satisfactoria que esta.  Aunque, la verdad, le echo demasiado de menos.

Gracias por leer esto hasta el final. Prometo que, la semana próxima, procuraré tratar de un tema menos personal y que aporte algo de sabiduría, cultura, curiosidad, etc., a quien le apetezca.

El Nacional

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