Miguelina Terrero
miguelinaterrero@hotmail.com
Para la bailarina cubana Doris Infante, no es un secreto lo acertada que es la famosa frase que reza que “la constancia es la clave del éxito”. El tiempo ha pasado desde su llegada al país y hoy día, además de ser una de las bailarinas clásicas más valoradas, tiene ya 12 años con un Ballet Studio que lleva su nombre y esto la llena de satisfacción.
Define el ballet como una disciplina que exige entrega total y compromiso de vida, por lo que afirma que ella fue formada bajo estos parámetros y nunca le ha pasado por la mente dejarlo todo.
“Jamás. El ballet me define, es mi esencia, vivo, respiro y soy ballet”, dice.
De esta dedicación confiesa que “lo que si he sacrificado es mi vida familiar, al punto que fui postergando la maternidad. Gracias a Dios fui extremadamente bendecida y hoy mi casa está llena de alegría con una hermosa bebé que ha venido a cerrar un ciclo y a mostrarme que en equilibrio es posible tener familia, profesión y vida”.
Dueña de
grandes sueños
Doris inició su academia ballet en espacios pequeños, pero siempre con grandes sueños, metas y aspiraciones.
Hoy cuenta con cuatro salones de ballet climatizados, una amplia área de espera, un patio acogedor, suficientes parqueos y un equipo de 10 maestros que ya han formado siete generaciones en estos 12 años de la academia.
Destaca que sus producciones son cada vez más profesionales y han ido creando un público que valora sus puestas en escena.
De su escuela han salido destacadas bailarinas como Eva Martin, que actualmente es solista del Ballet Nacional Dominicano.
Clara Irene Ramos y Bianca Madera que integraron el Ballet Nacional Dominicano, pero actualmente viven fuera del país.

