Opinión

Voces y eco

Voces y eco

En noviembre de 2009,  el embajador dominicano ante la Santa Sede, señor Víctor Grimaldi, presentó sus credenciales ante el  Papa. En una actitud inusual en este tipo de ceremonia, Benedicto XVI leyó  un discurso en el que abogó por una vida digna para los dominicanos y pidió  “erradicar las lacras de la pobreza, el narcotráfico, la marginación y la violencia”.

Hasta el Vaticano han llegado los informes de  que la  sociedad dominicana arrastra con pesar la oprobiosa carga  que representa la  corrupción, la cual ha adquirido grandes dimensiones sobre todo  a partir de los últimos  siete años de  gobierno del Partido de la Liberación  Dominicana.

A tal  punto llegan los peledeístas en el empeño de ordeñar  el tesoro nacional, que la corrupción forma parte de su fisonomía. Algunos   se burlan de las críticas  y hasta  arguyen: “Ya Juan Bosch se murió, hay que dejarse de pendejadas”.

El Partido Revolucionario Dominicano, a través de su comisión de asuntos económicos, ha   elaborado una lista de   71  actos dolosos ejecutados  por los peledeístas,  mediante los cuales le han sacado al Estado más de   544 mil  millones de pesos.  Esta hazaña  coloca al gobierno del PLD, en tan solo siete años,  en la cumbre del hurto contra el Estado, ya que  se calcula en  un promedio anual de 78 mil millones.

El  citado organismo    estima  la corrupción anual en un cinco  por ciento del Producto Interno Bruto  y  ha precisado que entre  los 71 casos de corrupción    hay 32 cuyas auditorías fueron hechas por la Cámara de Cuentas.

Sobrevaluación de obras del Estado, cobros compulsivos de comisiones, extorsión a suplidores y contratistas, mafia en las importaciones,  salarios irregulares,  pagos a personas que no trabajan y la desaparición de equipos y propiedades  públicas predominan en la lista de los 71 puntos.

Hay casos    que merecen  mención aparte. Es lo que ocurre con los mil 100 millones de pesos gastados en apartamentos de lujo en la avenida Gregorio Luperón  para dirigentes  del PLD. ¿Y qué decir de los 130 millones de dólares tomados a la firma Sund Land sin aprobación del Congreso?

Nadie olvida  la sobrefacturación de 700 millones de pesos en canastas navideñas, de las cuales se entregaron la mitad y se  desviaron fondos públicos en beneficio de particulares.   La denuncia de la Federación Dominicana de Comerciantes de que funcionarios del sector agrícola se habían embolsillado 2,000 millones de pesos cobrando comisiones para otorgar licencias de importación.

Razón  ha tenido  el Papa para  sentirse  alarmado y  reclamar al presidente Fernández, por vía del embajador Grimaldi: “…una fuerte determinación para erradicar definitivamente la corrupción, que conlleva tanto sufrimiento, sobre todo para los miembros más pobres e indefensos de la sociedad”.

El Nacional

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