Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Parece  una  quimera  llamar la atención sobre un hoyo  en una calle de la Capital, y quien lo haga corre el riesgo de que lo tilden de  iluso o  califiquen con otra palabra más fea. Si hay tantos hoyos, ¿por qué  fuñir con uno en particular? Pero aún así, corro el riesgo de citar un hoyo en específico. Un gran hoyo.

Es que hay algo tan llamativo en ese hoyo, que todo quien transita por la avenida Independencia tiene que ver con él. Se ubica en la intersección de esa  simbólica vía con la calle Julio Ortega Frier,  a nivel de la zona universitaria. Tanta gente maldice, tanta gente rezonga, tanta gente expresa “¡fuíquiti!”, cuando es otro el que cae en la furnia, que no puede ser inadvertido.

La Independencia es una de las vías más proclives a anegarse tras el paso de un simple aguacero. A menudo el gran hoyo acumula agua y no siempre  el conductor  se percata de que éste lo espera con las fauces abiertas. La única señal de que  existe es la notoria inclinación de los vehículos  hacia el carril derecho, pues el escollo domina en el lado izquierdo.

Lleno de asombro y de indignación, un hombre  europeo debió bajar de un pequeño auto conducido por una mujer para agregarle al menos un caballo de fuerza y sacar  de la caverna las ruedas traseras. Un ocurrente le preguntó si estaba fría el agua  – la tocó con  los pies-  y mejor quedó que no viera  la respuesta gestual. Incidentes así suceden con frecuencia.

Los agujeros en las calles  deberían medirse  en un parámetro especial llamado “alcalde”. Así,  podría decirse que el hoyo del que hablo  tiene 4.5 alcaldes de diámetro y   0.5 alcalde de profundidad.  La denominación “alcalde” es genérica para todos los municipios, pero eventualmente se adoptarían nombres particulares en cada  localidad.

La relación podrá ser como la del metro y la yarda, por lo que un salcedo sería equivalente, poco más o menos,  a un alcalde. El hoyo de la Independencia –cerca de residencias, clínicas y detrás de Malecón Center-  resulta tan dinámico y efectivo  que no solo produce tapones, riñas, rechiflas, sino que al doblar de la Julio Ortega Frier  ha abierto una sucursal que aporta suficiente estrés y atrasos a los ciudadanos. Y maldiciones para autoridades.

La dimensión de éste es menor, 4.1 alcaldes (o salcedos) de diámetro y    0.4 de profundidad.  No es recomendable que  el alcalde Roberto Salcedo pase  por la Independencia con Julio Ortega Frier, porque  entre la gente que debe  andar por allí a diario, hay  quienes quieren verlo de cabeza en el hoyo. Y eso no es bueno, porque  un alcalde así, hay que preservarlo. Y el hoyo…esquivarlo.

El Nacional

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