Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Resultará muy difícil para un ser humano mostrarse indiferente ante cuestiones tan esenciales como la economía, la política,  el sexo, la salud o   el ambiente. Del ambiente quiero referirme a un aspecto: la temperatura. Puede uno no saber de física y ciencias afines, pero no puede ignorar las condiciones del  clima.

Bajo la atmósfera nacemos y vivimos. Calor, frío, cielo, aire, espacio constituyen elementos  cuyo contacto e influencia son ineludibles. Clima y temperatura  no discriminan  nivel económico ni estatus social.

A todos concierne este tipo de información.  Pero  a menudo no entendemos todo lo necesario en cuestiones vitales. Un ejemplo simple  ocurre con la temperatura. Como aquí tenemos una temperatura relativamente estable, no tenemos la necesidad de estar averiguando  cómo anda ésta, cual ocurre en los Estados Unidos de América, por ejemplo.

En ese país se ofrece la temperatura en grados Farenheit, lo cual  crea inconvenientes a más de una persona. Este artículo tiene por objeto recordar el procedimiento  para hacer la conversión y evitarse confusiones.

Primero unos detalles históricos. El  científico  alemán Daniel Farenheit  inventó una escala para medir la temperatura en 1724. Por un poco de capricho y otro de fundamento lógico  hizo que su escala iniciara en el número 32, en vez del uno.

Lo lógico en esta decisión radica en que Farenheit partió de las temperaturas de congelación y evaporación del agua, como mínimo y máximo de su escala.

Dieciocho años después, el sueco Anders Celsius quiso buscarle la vuelta a este asunto y para salvar la incomodidad del aparato de su predecesor,  creó una escala centesimal, partiendo de cero hasta cien grados. ¿Menos caprichosa, verdad?

Se usan las dos. Por eso se requiere transferir de una a otra escala para entender mejor el nivel de temperatura, sobre todo si uno no está en el lugar de que se trate, donde el cuerpo le indica cómo anda la cosa.

Para pasar de grados F a grados Celsius se operará del siguiente modo: Reste 32 al número de grados F, lo que queda divídalo entre nueve y luego multiplique por cinco, el resultado será la temperatura en grados Celsius o centígrados. Mire la fórmula  (grados F  -32 x 5) / 9. Ejemplo 132 grados F  se convertirían en ºC así: 132-32= 100. 100 x 5= 500. 500/9= 55.5 grados C.

Otro ejemplo más próximo a la realidad. 62º F se llevan a  Celsius con esta operación: (62-32) x 5/   9 = 30 x 5 / 9 = 150 / 9 = 16.6 ºC.  La operación se reduce con la fórmula ºF – 32 partido 1.8. Es decir que 62 menos 32 dividido entre 1.8 da también  16,6  grados C.

Espero dispensen la osadía, ya que no son las ciencias exactas la especialidad de quien escribe. Pero lo aquí escrito no lo inventé yo, pueden creerlo.

El Nacional

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