En el caso de Manuel Salvador Gautier y la novela Serenata, los personajes han sido tomados de la realidad, pero observando y dimensionando aspectos que a los historiadores poco importan. Como un maestro en el arte de bucear en el alma humana y revelar interioridades de la misma, que debe ser propósito de todo hacedor de personajes
En la novela de Gautier la persona real es retratada con sus vicios y virtudes, fortalezas y debilidades. Esta novela se ocupa de aspectos singulares de la vida del matrimonio formado por Salomé Ureña y Francisco Henríquez y Carvajal, a quienes, como personas reales y protagonistas de hechos sobresalientes, hemos conocido a través de la educación formal. Pero en ellos aparecen comportamientos y peculiaridades, y sus vidas se hacen dignas de ser contadas desde la óptica literaria.
Es lo que ha hecho Gautier, en Serenata, quien no copia la realidad, sino que la capta con visión de artista, para penetrar a estratos a los que la mirada del historiador no busca llegar. Pío Baroja, novelista y ensayista español, apuntó: en la novela y en todo arte literario, lo difícil es inventar, más que nada inventar personajes que tengan vida y que nos sean necesarios sentimentalmente para algo
Gautier ha revelado de la familia Henríquez Ureña lo que no han dicho los historiadores. Crea y recrea los hechos que ocurrieron en esta familia, y aunque en la obra brota el lirismo y la gracia creativa, el autor se ciñe a hechos reales en los que coliden lo dulce y lo amargo, la fortuna y el desamparo, el éxito y la derrota.
En Serenata los personajes no son puro invento del autor, la sustancia para la conformación de los mismos ha sido extraída de las cartas que se enviaron Salomé y su esposo, cuando éste vivía en Francia, donde se trasladó a estudiar la carrera de medicina, dejando a su mujer con dos niños.
Francisco Henríquez Carvajal se torna en ser que parece de fantasía, al adoptar actitudes que lo tipifican como personaje, cual si fuese producto de la creación.
En tanto, la paciencia, la ternura, la debilidad física y la fortaleza moral, así como la capacidad de espera de Salomé, la dibujan como un ser extraordinario. Lo cierto es que son hechos ocurridos en la vida de esta pareja, su relación con los hijos, la ambición y el egoísmo de Francisco y la generosidad e inteligencia de Salomé que determinan su condición de personajes aptos para el tratamiento literario, como lo ha hecho Gautier, con sobrada emoción.
Serenata describe una realidad, pero no es historia; se vale de la ficción, pero no es mentira. Aun más, con esta novela, Gautier convierte en universales hechos de la historia dominicana, partiendo de los elementos sempiternos en la creación literaria: amor, ambición, traición, adulterio, angustia, vanidad.

