Ocurrió en un pueblo del Suroeste. Una señora que había alquilado una casa para uso político del PRD, recibió la visita de unos funcionarios del gobierno para que les rentara la misma para un comando del PLD. El PRD pagaba dos mil pesos por mes y los del gobierno le ofrecieron diez mil.
La mujer, con todo y ser persona honrada, sintió un movimiento en su interior. Se le originó un debate entre conciencia e intereses: tanta pobreza, gas caro, medicina cara, energía eléctrica cara. No pudo soportar aquello y habló con quien había negociado con ella por parte del PRD, el doctor Dagoberto Rodríguez Adames.
El ex senador le abrió los brazos y por la persuasión logró retener el local, pero hubo de resignarse al aumento de la paga mensual. Aunque no se cumplió plenamente el objetivo del partido de gobierno, su asechanza le dio algún resultado, con el consiguiente perjuicio para el partido de la oposición, que luce puntero en las encuestas.
Por ese estilo andan dirigentes del PLD y del gobierno por el territorio nacional. Los medios de comunicación, pequeños o grandes, están abiertamente en su mira. El asunto es desalojar de la radio y la televisión espacios arrendados por comunicadores que no apoyan la candidatura presidencial de Danilo Medina. Se les ofrece más dinero a los dueños de las estaciones o se les amenaza con el retiro de publicidad estatal.
Periodistas y comentaristas con alguna incidencia en sus respectivas provincias reciben ofertas en algunos casos llegan hasta los 45 mil pesos por mes, con tal de que firmen con la candidatura oficial. La compra de emisoras por parte de nuevos millonarios peledeístas, es una cuestión de mayor rango.
¿Quién se desespera en el PLD? Muchos actos de funcionarios del gobierno permiten apreciar síntomas de desesperación entre sus actores. Por ejemplo, que el Banco Central mantenga una campaña de publicidad reclamando continuar el progreso y la estabilidad, es acto de desesperación.
La crisis creada en la Junta Central Electoral, por el sospechoso interés de controlar el centro de informática, contribuye a crear en la población la idea de que el PLD ganará como quiera. Alguna gente cree que el fraude ya está montado. Eso le gusta a los del gobierno.
Vale recordar que en la campaña electoral de 1978, mientras el PRD se esforzaba en poner fin a doce años de gobierno impopular y corrupto, el PLD repetía: Quien crea que le va a ganar a Balaguer está loco o es sinvergüenza.
El PLD sabe que desmoralizar al adversario es un arma política. Por eso siembra el pesimismo. El pueblo está hastiado de los doce años de gobierno peledeísta. Está claro que, como en 1978, no habrá fuerza que pare el anhelo popular de quitarse de encima un gobierno plagoso y fatídico. Por eso se desespera el PLD.
