Opinión

VOCES Y ECOS

VOCES Y ECOS

El limbo en que permanece el Partido Revolucionario Dominicano podría determinar que esa organización, aun siendo la de  más profundas raíces en el pueblo,  no logre alcanzar  sus objetivos  en futuras jornadas electorales. El   estado de descalabro es notorio, pero el PRD está no moribundo como desean algunos. Es un gigante herido.

El actual presidente, Miguel  Vargas,  principal responsable   de la calamitosa situación del partido,  quiere  permanecer en el puesto para  hacer del  PRD  un instrumento personal.  Vargas  ha transmitido al PRD  el síndrome desarmónico que ha afectado  su conducta después de su revés en la convención de  2011.  

La  primera consecuencia de esa situación fue la derrota electoral de mayo pasado. Luego se ha extendido  en una aguda crisis institucional y de autoridad  que afecta la organización. El presidente se maneja por un lado con un grupo de incondicionales, pero la dirigencia del partido anda nómada, porque éste ocupa los locales.

La salida real  a la crisis perredeísta  tendrá que ser dada por la convención ordinaria del próximo año, cuando se renovará la dirigencia. Desde ya varios  miembros han declarado la intención de presidir el PRD. Pero la delicadeza del momento en que se encuentra el mismo,   prohíbe a  los perredeístas  equivocarse en la escogencia.

Si del presidente depende el rumbo del partido,  se impone escoger  uno  que  reúne experiencia, don de mando, inteligencia, probidad  y una recta conciencia  del papel que ha de jugar  ese importante partido     en la vida  política de la nación dominicana.  Al citar estas condiciones, dirán que estoy proponiendo a  Emmanuel Esquea Guerrero.

El doctor Esquea, jurista de relieve y de probada integridad,   ya presidió  el PRD  cuando el líder José Francisco Peña Gómez sentía que la salud no le permitía seguir en esa función y delegó en él. Bajo su égida,    el PRD obtuvo el triunfo que llevó  en el 2000 a Hipólito Mejía a la presidencia de la República y a Milagros Ortiz Bosch a la vicepresidencia.

Esquea   garantiza una salida armónica a la crisis del  PRD, por eso conviene  que sea el candidato de consenso. La coyuntura demanda autoridad  y  respeto a la institucionalidad. Con él está garantizada la credibilidad en la elección del  candidato presidencial de 2016,  así como los candidatos en los  comicios  municipales y legislativos.

Llevar  al doctor Esquea  a la presidencia  del PRD es un proyecto viable y oportuno. Si es candidato de todos los sectores perredeístas, más oportuno. Los primeros beneficiados serán quienes aspiran a ser candidatos a cargos electivos, pues tendrán quien les garantice  orden y pulcritud en el proceso. Hay tiempo para recuperar  el PRD. Es lo que conviene.

El Nacional

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