Opinión

VOCES Y ECOS

VOCES Y ECOS

Fue un acto muy singular y emotivo. Lo protagonizaron cinco  obispos, más  de  veinte sacerdotes y unos cuantos diáconos junto a decenas de profesionales  – quizás  cien-   que ejercen  como médicos, abogados, educadores,  gerentes, ingenieros  o escritores. Los ex alumnos del seminario menor San Pío X regresaron al recinto.

Llegaron a celebrar el quincuagésimo aniversario del centro de estudios. Tres de ellos llevaron su mitra porque son obispos. Otros mostraron alba y estola, y otros muchos  presentaron sus respectivas esposas.   Cientos de jóvenes dominicanos han pasado por ese centro de formación humana, aunque no llegaron a ordenarse de sacerdotes.

Los  rectores de la institución se sienten contentos de sus “muchachos”, porque entienden  que allí se forman hombres para servir a la sociedad, aunque  una minoría culmina en el sacerdocio. Los obispos Diomedes Espinal,  Freddy Bretón,  Francisco Ozoria y Fausto Mejía son egresados, pero también  Juan Ramírez, eminente médico, y el historiador Reynaldo Espinal.

Por ese centro  pasaron  Parménides Matos,  médico y sicólogo; José Ramón Holguín, rector universitario, Alfonso Montás, empresario, Manuel Matos (el de Sánchez), educador,  José Herminio Then, profesor de química en la UASD  durante un tercio de siglo, y bueno…el autor de esta columna, que  como Juan, el Evangelista, lo escribe porque estaba ahí.

De distintos puntos del país, de los Estados Unidos y de Canadá, llegaron los muchachos, muchos de ellos tonsurados, aunque no precisamente por un obispo. Fueron –o fuimos- recibidos por autoridades  eclesiásticas, encabezadas por monseñor Ramón Benito de la Rosa, arzobispo de Santiago, en cuya demarcación se encuentra el seminario.

 El púlpito resultó pequeño para el número de celebrantes. La eucaristía fue presidida por De la Rosa, quien declaró aquel sábado como un verdadero día de fiesta. Encargó de la homilía a monseñor Fausto Mejía, por tratarse del primer sacerdote egresado del seminario menor San Pío X,  establecido en 1962 en Licey al Medio.

Mejía,  obispo  de San Francisco de Macorís, comenzó pidiendo un aplauso para el padre Vinicio Disla, cuyo nombre –dijo-   remite al San Pío X,  pues durante décadas ha trabajado allí. Catorce años ha estado de rector. Rectores han sido también, entre otros: Agripino Núñez Collado, y los obispos Juan Antonio Flores, Jesús María de Jesús Moya, Diómedes Espinal  y Rafael L. Felipe.  

El recinto Napoleón Núñez Molina, de la Universidad Pedagógica Salomé Ureña, entregó una placa al  seminario  como reconocimiento por sus cincuenta años  “formando hombres para servir a la iglesia y  la sociedad”. La recibió  el  rector Tomás Morel. Previamente, monseñor Mejía, en su homilía, reclamaba la luz del Espíritu Santo  para hacer del nuestro un mejor país, donde la honradez vuelva a ser un referente.

El Nacional

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