Los partidos políticos son comunidades formadas por individuos que sin llegar a conocerse en lo personal albergan propósitos e intereses comunes. Los reglamentos escritos y las convenciones regulares son elementos fundamentales para la vida de estas organizaciones.
Podrá llamarle congreso elector, asamblea, elecciones primarias o de cualquier modo, pero en esencia se trata de la convención lo que realiza una organización para escoger sus candidatos o sus dirigentes.
El PRD es responsable de la creación del verbo convencionar, no registrado en el Diccionario de Academia, pero sí de amplio uso en el partido del jacho prendío.
Convencionar (acordar mediante convención) ha sido la manera de ese partido seleccionar a sus dirigentes y candidatos. Pero la práctica, en cuanto a los dirigentes, ha venido mermando y estos envejecen en los puestos. En nuestro país, la cultura de la convención fue implantada por el PRD.
Lo convencional está asociado a lo normativo. Es un adjetivo y el diccionario lo relaciona con convenio o (pacto), aunque por su estructura morfológica parezca derivado de convención. Sin duda contribuye a observar la relación entre ambos conceptos. Convencional es el hecho de que sea el verde que indique la señal de pase en un semáforo. Y también lo es la observancia de ciertas reglas y costumbres mayoritariamente aceptadas.
Toda situación de conflicto demanda, en primer término, del diálogo para lograr solución. Ante la profunda crisis que afecta al PRD, fácil es presumir que esa institución anda requerida de plática por parte de sus dirigentes.
En el derecho común, que norma las relaciones entre particulares, se dan diariamente actos de entendimiento a partir de los cuales los notarios públicos certifican que dos o más personas han «convenido y pactado» un asunto que es de interés para las partes involucradas.
Convenir algo con alguien significa ser de un mismo parecer sobre esa cuestión y entonces resulta fácil darle su consentimiento. A veces el pacto puede implicar para alguna de las partes el saber perder.
Lo básico de la democracia es convivir preservando el respeto. No funciona la democracia en el Estado si no comienza en los partidos, que son canales para satisfacer las necesidades y aspiraciones políticas de los ciudadanos.
Los esfuerzos y energías consumidos por los perredeístas elevando instancias, realizando marchas y diatribas de nada sirven para mantener al PRD como un instrumento vivo de la democracia.
La consulta a las bases de la organización es más importante que todas las reuniones de los «líderes». Si el PRD no quiere seguir como un barco a la deriva, tiene un camino: convención unitaria. Es el remedio contra el desajuste y el desconcierto que padece ese partido.
