La Internacional Socialista es una organización de partidos socialdemócratas y laboristas con incidencia en los cinco continentes. En República Dominicana se dio a bien querer a partir de su vinculación con el Partido Revolucionario Dominicano y la dimensión internacional que a través de ella ganó el líder José Francisco Peña Gómez.
La IS era bien amada por los perredeístas y otros ciudadanos que observaban la solidaridad de la organización con el pueblo dominicano en los difíciles procesos de los años 70 y 80. En cambio, los enemigos del PRD y de la democracia no mostraban complacencia con las actitudes de líderes como Helmut Schmidt, Felipe González, Mario Soares o Billy Brand.
A partir de su reciente reunión en Jamaica, quienes ven con recelo a la IS en República Dominicana son los adeptos del partido de Peña Gómez, pues la Internacional Socialista incurrió en el grave desatino de nombrar al señor Miguel Vargas como presidente de esa organización para América Latina y el Caribe, justo cuando vence su período como presidente del PRD.
Con esa disposición, los dirigentes del organismo internacional han demostrado que no están informados de lo que ocurre en los partidos miembros. O que sus decisiones están sujetas a la manipulación y cabildeos de individuos inescrupulosos para quienes la política es un medio para comprar y vender.
El comité latinoamericano y caribeño de la IS fue constituido por diligencias del doctor Peña Gómez – fallecido a destiempo- quien fuera un auténtico líder: inteligencia, carisma, don de mando, formación política, honradez personal y una retórica convincente. El señor Vargas encarna la negación de todo lo anterior.
Importantes dirigentes del PRD han expresado extrañeza y rechazo por la designación. Geanilda Vásquez, Guido Gómez Mazara y Jesús Vásquez, entre otros, han hecho públicas sus opiniones al respecto. La desazón cunde a todos los niveles. Justifican el disgusto en el hecho de que Vargas actúa contra los lineamientos del partido.
Vargas está considerado una pieza en el engranaje del partido de gobierno, adversario del PRD. Actúa como un emperador de las malas artes, para quien lo único importante son las acciones que favorecen sus intereses personales. Gracias a su gestión, el gobierno del presidente Medina cumple un año sin oposición alguna.
Es preocupante que la IS no se percate de que su presidente para América Latina funciona como quinta columna para lanzar el PRD en el abismo. Su egoísmo y resentimiento lo colocan por encima de toda ley, mientras el poderoso partido de Peña Gómez se retuerce en la peor de sus crisis. A la vez, el adversario amenaza con perpetuarse en el provecho de los bienes públicos.
