Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Hoy la columna cede el espacio   al periodista Frank Peña Tapia. Lo  escrito por él, es  suscrito por mí plenamente.

  Cuarenta años después de haber ingresado en la  Escuela de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo nos reunimos. No fue una tarea difícil, bastó poner una fecha, un día y un lugar para que la convocatoria fluyera. No estaban todos, unos no nos acompañarán jamás, pues se han ido de este mundo; otros tenían compromisos insalvables, pero el grueso de la promoción que inició sus estudios de periodismo entre 1970-1972 estaba presente. Gardel cantó que 20 años no es nada y de seguro aparecerá quien diga que “20 no serán nada, pero 40…”. Si usted formara parte de este especial grupo compartiría conmigo que 40 años tampoco es nada.

 Hato Mayor fue el escenario y el siempre fraterno Ramón Astacio, el anfitrión. No es la primera vez que Astacio es el punto de confluencia de los que de diversos puntos del país  nos encontramos en la facultad de Humanidades de la UASD para estudiar comunicación social. Tampoco es la primera vez que la mayoría de los miembros de esta generación de periodistas nos juntamos para compartir.

          La particularidad lo constituye el homenaje que el grupo hizo a  Astacio. Mediante pergamino reconocemos en él ser el eje alrededor del cual hemos girado en múltiples oportunidades, además de  ser una persona cuya  hombría de bien, sencillez, entrega y  solidaridad,  lo convierten en   distinguido hijo  de su comunidad.

       Fue organizado por un comité integrado por Denis Mota, Rafael Peralta Romero, Miguelina Crespo, Frank Peña Tapia y Xiomara Henson. Firmaron los que asistieron al encuentro: Zoila Santana, Yulis Hidalgo, Manuel Estévez, Sandra Meyer, Ruddy Germán Pérez, Bernardo Martínez, Ruddy Espinosa Féliz, Flérida González, Raul Bartolomé, José Rafael Sosa, Octavio Estrella. Como testigo de excepción estuvo el presidente del Colegio  de Periodistas, Aurelio Henríquez.

La entrega del pergamino fue un momento emotivo. Junto a su familia, en especial su esposa Minerva, Astacio pudo articular algunas palabras, pero de por sí las lágrimas se hacían.

    El abrazo caluroso y  las consabidas preguntas de “¿cómo estas”?, “ ¿dónde te habías metido”?, “ ¿dónde estás trabajando”?, son seguidas de lo que en algunos casos es un cumplido o nota de consolación: “ te ves muy bien, tú estás muy joven.  En algunos casos se acierta con afirmaciones como “sigues siendo el mismo”, por las expresiones jocosas y en algunos casos de manifestaciones radicales sobre la política o la vida.

     Ojalá podamos vernos por lo menos una vez al año. Es más, vamos a esperar que Ruddy Espinosa cumpla con el compromiso de propiciar el próximo encuentro dentro de unos meses. Se justifica.

       Frank Peña Tapia

El Nacional

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