Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Si la Cámara de Diputados fuese una industria no sería el hemiciclo el área clave para la elaboración del producto. Sería más bien una sala donde se  da terminación al mismo. Aprobar un  proyecto  significa  la finalización del proceso de creación de una nueva ley. En tanto, el rechazo representa  el desecho de algo no conveniente para la salud de la sociedad.

Por lo general, las iniciativas de los legisladores, como de  las personas físicas o morales con facultad  para presentarlas, son enviadas al estudio de alguna de las comisiones especiales,  que  habrán de ilustrar al Pleno de los legisladores sobre la pertinencia o no de la propuesta.

Las comisiones, cuarenta y una, son como  laboratorios donde se procesa el producto por excelencia de la Cámara: las leyes. La forman de 5 a 15 miembros,  escogidos de acuerdo a su formación profesional,  experiencia de trabajo y su agenda legislativa.

Cada legislador aparece en al menos tres comisiones, por lo que a diario tiene trabajo.  En sus minisesiones se debaten los asuntos más importantes de la Nación  desde el punto de vista técnico y con  sentido político. Este trabajo  está asociado al ejercicio del pensamiento y del análisis de la realidad vinculada a la materia de que se trate.

Se escucha, en las vistas públicas organizadas para tal fin, a especialistas en el asunto, a interesados y representantes de instituciones, públicas o privadas, que guardan relación con el contenido de la posible legislación, y cuyas opiniones pueden contribuir a esclarecer el debate y enriquecer el proyecto de ley.

Sin renunciar a sus  prerrogativas constitucionales  de cuestionar, discutir y contradecir cualquier asunto presentado a su consideración, por lo común, los  diputados transitan  con mayor seguridad hacia la toma de una decisión, cuando se rinde el informe de la comisión  que manejó  el asunto.

Las labores de las comisiones, por tanto,   viabilizan las del Pleno y de ese modo la aprobación o rechazo  de una iniciativa  ocurre con mayor firmeza.   En las comisiones especializadas descansa el más intenso trabajo de los diputados.   Convencido de ello, el presidente de la Cámara, Abel Martínez, antes de convocar a la primera sesión del Pleno, colocó su interés  en la conformación de las mismas.

A veces no somos justos al valorar el desempeño de los diputados, porque sólo  apreciamos  lo que hacen en el hemiciclo, en desmedro de los   frecuentes debates  que  se dan en las comisiones  especiales. 

Es que las comisiones son órganos vitales  cuya función  suministra vida y substancia a la Cámara de Diputados  para elucidar con inteligencia y aplomo  las soluciones  que requieren los  problemas nacionales. A través suyo, cada legislador encuentra adecuado soporte para  cumplir mejor su inexorable compromiso  de fiscalizar, legislar y representar.

El Nacional

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