Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Rafael Peralta Romero

Algo más sobre Crátilo

 

El Crátilo contradice la idea de la “adecuación de los nombres”, de acuerdo con la cual conocer los nombres permite conocer las cosas. Claudia Mársico, traductora, asegura que de este modo despeja “…el terreno para el desarrollo de la Teoría de las Formas, señalando que el lenguaje puede servir para mostrar lo real, pero también es habitualmente vehículo para el error”. (1ra ed., colección Griegos y latinos, Editorial Losada, Buenos Aires, 2006, p. 11).
Conviene acotar que la Teoría de las Formas es una cuestión propia de la filosofía de Platón. Parte de la existencia de un mundo de cosas sensibles, (mundo sensible) y otro que no se puede percibir por medio de los sentidos (mundo inteligible) donde habitan las ideas.

Los estudiosos de la filosofía han estimado que el Crátilo corresponde a la etapa de la transición hacia madurez de su autor, previo a la escritura de su célebre obra “Política”. Algunos asocian la época de composición de estos diálogos con el juicio que llevó a Sócrates a la muerte (399 a C).
En una de sus intervenciones, Hermógenes advierte que Sócrates profetiza como los posesos. Sócrates responde:

“Realmente, Hermógenes, hago responsable a Eutifrón Prospaltio de que esta sabiduría me sobreviniera, porque desde el amanecer he estado mucho con él y le presto oídos. Me temo, entonces, que estando él poseído, no sólo me haya llenado los oídos de sabiduría demónica, sino que también haya cautivado mi alma. Me parece, entonces, que debemos actuar así: hoy la usamos e investigamos el resto acerca de los nombres, y mañana, si están ustedes también de acuerdo, la conjuraremos tras encontrar a alguien hábil para purificar estos asuntos, ya sea alguno de los sacerdotes o de los sofistas”. (pág. 115).

En resumidas cuentas, el tema de los nombres y en consecuencia, la función del lenguaje para la comunicación, es el asunto predominante en estos diálogos, reforzado mediante la controversia naturalismo/ convencionalismo. En el naturalismo cada cosa tiene un nombre, mientras en el convencionalismo los nombres se consideran parte de procesos más complejos y amplios.

“El nombre es parte del decir, porque los hombres dicen sus argumentos nombrando”, explica Sócrates, quien se vale del método dialéctico para que sus interlocutores descubran la razón de su argumentación.

Crátilo es un libro clave para conocer el pensamiento de Platón, como para apreciar su particular forma de escribir, con la que atribuye a otros pensadores las ideas que desea expresar sobre el asunto de que se trate: “Es posible, en todo caso, querido Hermógenes, que los primeros que instauraron los nombres no fueran mediocres, sino meteorólogos y hombres sagaces”.

El Nacional

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