Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

La lucha  por un justo presupuesto para la educación no ha terminado, más bien comienza. Lo que pasó el lunes 6  es la culminación de una jornada, la cual ha constituido una  fuerte demostración  de que el reclamo de un 4 por ciento del PIB para la educación es  un sentimiento del pueblo.

El lunes amarillo sirvió para demostrar que hay   un consenso en la ciudadanía para que las autoridades cumplan la ley 66-97, promulgada por el Presidente Fernández,  la cual dispone que el presupuesto para la  educación sea equivalente al 4% del Producto Interno Bruto de la nación.  Gente de todos los niveles sociales mostró prendas amarillas como expresión gráfica de apoyo a una demanda alojada en la conciencia colectiva.

De no ser así hubiera resultado imposible que coincidieran en un propósito el cardenal Nicolás López Rodríguez y el padre Rogelio.  El rector de la UASD y el de la Pucamima, las asociaciones  empresariales y las centrales  de trabajadores y los jevitos  de la clase alta y los muchachos  de los  barrios humildes.

La demanda del 4 por ciento ha hecho coincidir al  presidente del PRD, Miguel Vargas, y el ex mandatario Hipólito Mejía, quienes exhortaron a los  perredeístas a unirse a la campaña de exhibir distintivos amarillos en demanda de que el Gobierno cumpla la ley 66-97.

 Congregaciones  evangélicas  apoyaron el reclamo y lo mismo hicieron  organizaciones católicas. La derecha política  hizo coro con la izquierda (Eduardo Estrella y Fidel Santana)  en pro de mayor inversión en la educación. Y si de coincidencias ha de hablarse,  el autor de este artículo se alegró de alguna vez sostener  igual  criterio con el  singular senador  Amable Aristy Castro, quien se unió efusivamente al reclamo. Y todo por la educación.  

 Sacerdotes, monjas, sociólogos, artistas, vendedores, fruteros y choferes  hicieron de este reclamo un interés común.  Ramón Almánzar,  del Partido Nueva Alternativa, expresó su indignación porque, a su entender, el país tiene un Presidente que se cree  por encima de  la Constitución y la Ley.  En el mismo sitio, Luisa Ceballos, del Centro Cultural Poveda, dijo que se han unido a esa lucha, pero están conscientes de que se necesita más del 4 por ciento.

 Fue una auténtica  manifestación ciudadana. Los más entusiastas promotores de la misma eran jóvenes, especialmente de clase media. Pero todas las edades  y sectores sociales  se involucraron, incluyendo legisladores y la doctora Milagros Ortiz Bosch.

El gobierno, rumiando amargura, mandó a decir que la jornada obedecía a  orientación política. Lástima que no lo fuera. Y dichoso el partido que pudiera  organizar una demostración de tal magnitud.

La jornada por el 4 por ciento ha  demostrado que para el actual gobierno la educación no es una prioridad.

El Nacional

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