Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Rafael Peralta Romero

Sucesos apocalípticos estamos viendo: crímenes espantosos, desorden institucional, publicación de un libro titulado “El Danilismo, la nueva filosofía político social del siglo XXI”, un grupo de personas encadenadas en protesta contra la prohibición de un instrumento para fumar, muy nocivo, llamado “juca”.

No sé, pero prefiero recordar que el próximo lunes se conmemora el natalicio de Matías Ramón Mella, quien nació el 25 febrero 1816. Tres años más joven que Juan Pablo Duarte. En 1838, cuando se funda la sociedad Trinitaria, tenía 22 años. En febrero de 1844, al momento de proclamarse la República Dominicana, cumplía 28.

Mella mereció gran confianza de Duarte y en tal virtud recibió encomienda de diligencias políticas en Haití, con los opositores al gobierno. Los trinitarios buscaban acercamiento con los haitianos descontentos con el gobierno de Charles Rivière-Hérard. Mella, incluso, fue prisionero por eso y llevado a Puerto Príncipe.
De este patricio se ha dicho que era resuelto, temperamental y decidido.

Nada lo detenía frente al enemigo. Esa condición se puso enm evidencia la noche del 27 de febrero 1844. En la hora decisiva, algunos de los comprometidos con el proyecto independentista andaban lentos, vacilantes y retrasados, lo cual impulsó a Mella a disparar su trabuco.

Con ese disparo al aire se declaraba la guerra por la Independencia.

Comenzaba a nacer la República Dominicana. Los días siguientes serían marcados por sangre y fuego. A poco de proclamada la República, Mella fue al Cibao a organizar acciones de guerra y dirigir la defensa del territorio nacional.

Cuando se inició el debate sobre quiénes debían dirigir la nueva república, Mella –fiel al sentimiento trinitario- desde el Cibao proclamó a Duarte como presidente, entendiendo que era el más idóneo.
Pero esto no agradaría a caudillos en ciernes Una vez en Santo Domingo, fue a parar a la cárcel y luego al destierro.

Regresó 4 años después. Se ligó po líticamente al presidente Santana, de quien fue secretario. Luego fue ministro de Guerra en varias ocasiones. En 1854 fue nombrado ministro plenipotenciario para buscar el reconocimiento del Gobierno Español de nuestra Independencia, siempre amenazada por el vecino Haití.

Antes de la Anexión a España (1861) fue sacado del país. Regresó y les expresó su desacuerdo a las autoridades españolas. Lo sacaron de nuevo. En 1863 estalla la guerra Restauradora y Mella regresa y se incorpora a la lucha. Regresó al Cibao por esos montes del centro de la isla, pasó hasta hambre. Enfermó. Murió el 4 de junio de 1864.

El Nacional

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