Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Rafael Peralta Romero

Danilo Polanco

Ha muerto Danilo Polanco, el periodista que trabajó más de cuatro décadas en la Dirección de Prensa de la Presidencia de la República, habiendo sobrevivido a los turbulentos cambios que caracterizaron el acontecer político dominicano, tras la decapitación de la tiranía de los Trujillo.

Se inició allí en 1963 con el gobierno democrático del presidente Juan Bosch, el cual fuera derrocado a los siete meses por un golpe de intolerancia, dirigido por civiles y militares. Permaneció allí y tuvo oportunidad de trabajar con gobiernos de marcadas diferencias ideológicas, pues los golpistas fueron expulsados del Palacio por una rebelión popular apoyada por militares democráticos.

La conflagración se extendió por unos cinco meses, hasta cuando se estableció el gobierno provisional que presidió Héctor Garcia-Godoy. Este dio paso al presidente Joaquín Balaguer, como resultado de un proceso electoral poco confiable. Polanco fue respetado en su puesto, caracterizado por la atención a los periodistas que buscaban información de la Presidencia.

Polanco fue mantenido en su trabajo y permaneció durante el gobierno de los doce años. Laborando en la prensa oficial lo encontró, en 1978, el cambio hacia la democracia política que encabezó el presidente Antonio Guzmán, a quien sustituyó Salvador Jorge Blanco, del mismo partido.

A Jorge Blanco lo relevó el mismo Balaguer de los doce años, gobernante de fingida vocación democrática, adversario al anterior, pero Danilo Polanco no confrontó dificultad para permanecer en el Palacio distribuyendo información oficial.

Diez años permaneció Balaguer en el ejercicio presidencial y entregó el gobierno a Leonel Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana, con retórica de izquierda y sentimiento de derecha. A Fernández sustituyó el presidente Hipólito Mejía, del mismo partido de Guzmán y Jorge Blanco, con estilo de gobernar diferenciado de Fernández.

En ese período, 2000-2004, me correspondió desempeñar la subdirección de Información y Prensa de la Presidencia, y tuve la oportunidad de compartir tareas con Danilo Polanco. Pude constatar su dedicación al trabajo, humildad y buena disposición para servir a los reporteros acreditados en Palacio las noticias originadas allí. Fue jubilado por el presidente Mejía.

Hace unos años me hablaba de un libro sobre sus experiencias en el Palacio Nacional. Lo vi por última vez en la parroquia Cristo Salvador, el domingo 26 de mayo. Era habitual en la misa de las siete.

La muerte se ha llevado a Danilo Polanco, pero no borrará su imagen de hombre de bien y profesional sereno. Espero que su acariciado libro sobreviva para que la sociedad dominicana pueda conocer las anotaciones y apreciaciones de un testigo interno del principal centro de poder de la República Dominicana.

El Nacional

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