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Voces y ecos

Voces y ecos

A confesión de parte…

 

Ha pasado una semana después que en una reunión con sus candidatos a cargos municipales, el presidente de la República, Danilo Medina, proclamara que dispone de dinero suficiente “para todos” los aspirantes a alcaldes, regidores, directores y vocales de distritos municipales, cuyas elecciones se efectuarán el 16 de febrero.

El mandatario, constituido en jefe de campaña, habló el pasado lunes en un pabellón del Centro Olímpico. La función de promotor político contraviene la ética, pero eso a él poco importa. Ahora, a todos debe importarnos que Medina, siendo el administrador del Estado, esté prometiendo dinero a raudales para fines políticos.

Es innegable que la sociedad dominicana ha mermado considerablemente su capacidad de asombro ante el comportamiento de los dirigentes del PLD y su particular manera de conducir los asuntos púbicos. ¿No es motivo de alarma que el jefe del Estado declare olímpicamente que hay dinero para todos sus candidatos? Sólo aquí es normal.

Previo a esta afirmación, Medina planteó que las elecciones las gana el partido que más gente lleve a votar: “…en las elecciones gana el partido que tiene mayor capacidad de movilizar personas el día de los comicios”, habría dicho. El concepto de Medina excluye la voluntad del votante, lo que procede es “llevar gente”.

Para “llevar gente” a votar es que el administrador de los bienes públicos promete dinero a “todos los candidatos y candidatas”. Los diarios del martes 14 incluyeron una reseña divulgada por la oficina de prensa del PLD, para inducir a la prensa a dar a la información el tratamiento que a ellos interesaba, que era insistir en que hay dinero.

“Por eso, cuando el candidato presidencial, Gonzalo Castillo, dice que los recursos llegarán a todos, es a todos. A partir de ahora, los recursos le van a llegar directamente a los (candidatos y candidatas) a vocales, a los regidores, a los directores y los alcaldes”, dijo textualmente Medina, el jefe de campaña que es también jefe del Estado.

Sorprende, o debería sorprender, que a una semana de ese bochornoso hecho, todo siga tan en paz. Justo sería que la Junta Central Electoral haya hecho un señalamiento, una advertencia, un aspaviento, al menos un simulacro de protesta. Pero también los partidos de oposición, la sociedad civil y la prensa independiente.

Conviene no echar en saco roto el anuncio del presidente Medina, pues alguna consecuencia deberá arrastrar. El mandatario, con su desfachatada declaración, se ha hecho sospechoso de atentar contra el erario. Se ha incriminado, en cierto modo. Vale recordar el aforismo jurídico que reza: “A confesión de parte, relevo de prueba”.

El Nacional

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