Opinión

VOCES Y ECOS

VOCES Y ECOS

La historia representa, sin duda alguna,  la ciencia de mayor amplitud en su campo temático.  La dimensión de su objetivo  viene determinada  en función  de que  todas las acciones del ser humano sobre la tierra  incumben a la historia y  son partes de su objetivo. Parafraseando a Terencio puede decirse que a esta ciencia “nada humano le es ajeno”.

Es decir que   se alimenta, por ejemplo,  de las luchas del hombre por la  sobrevivencia, de los afanes  por el desarrollo económico y  la transformación de la sociedad,  del  ejercicio del pensamiento científico, de la práctica política, o  de las guerras y contradicciones entre los pueblos.

La historia se sustenta también  de  la relación del humano con la divinidad y por igual del ejercicio de la imaginación para crear obras de arte.  En la educación media  nos  dieron  a conocer  las ciencias auxiliares de la historia.  Ahora nos damos cuenta de que faltaban muchas otras disciplinas. 

Esas ramas del conocimiento,  unas con carácter autónomo y otras  que  no adquieren la categoría de ciencia,  contribuyen  al enriquecimiento de las informaciones  relativas al pasado  de la humanidad,  enfatizando cada una  en  aspectos   propios  del accionar de los seres humanos. De ahí que cada rama de actividad tiene historia particular.

Resulta incuestionable  el aporte que suministran a la historia disciplinas como: Archivística (relativa al almacenamiento de documentos),  Arqueología (estudia la sociedad a través de restos materiales),  Bibliografía (libros publicados),    Cronología (el orden de los sucesos),  Diplomática (estudio de los diplomas).

Por igual,   Genealogía (estudio de la ascendencia y descendencia de una persona  o familia),  Heráldica (estudio de los escudos), Numismática (estudio de la moneda de una nación),  Medallística (rama de la numismática que se ocupa de las medallas),    Paleografía (estudio de la escritura antigua),  Sigilografía (estudio de los sellos usados para validar documentos)  y  Vexilología (estudio de las banderas), falerística (rama de la numismática que estudia las condecoraciones).

Éstas y otras disciplinas no mencionadas,  permiten al historiador   capturar,  recopilar y analizar  datos  y documentos  de distinta índole, para referir los sucesos  que definen  las características de una sociedad en un determinado momento histórico.   Lo que no mencionan los manuales  escolares como auxiliar de la historia  es el periodismo.

 ¿Tiene la sociedad actual  una disciplina más nutridora de la historia que   un periodismo  ejercido con la plena conciencia de lo que esa profesión implica? Nada como el periodismo honrado y libre para sustentar lo que será la recopilación de esos hechos de los que somos testigos, unos como  víctimas, otros como victimarios. Estos últimos juegan a la desmemoria. Piensan que la impunidad será perpetua. Pero la historia los condenará.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación