Si en verdad están decididas a combatir la delincuencia, la corrupción y la impunidad las autoridades deben sentarse con el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez para recibir un poco de luz en cuanto a la ejecución de un método eficaz método contra esos males.
Para el arzobispo metropolitano de Santo Domingo el problema que representan las tres lacras que han creado tanta irritación e inseguridad se resuelve con apretar un poco más la tuerca.
López Rodríguez no plantea, por si las moscas, recurrir a la pena de muerte contra los delincuentes callejeros, sino enfrentar sin paños tibios a quienes mantienen en zozobra a la población. En un encuentro la fórmula, que incluye a los jueces, puede ser afinada con más detalles para garantizar los mejores resultados.
Tiene razón al señalar que asaltos como el de los camiones que transportaban alimentos del Plan Social de la Presidencia constituyen un desafío al principio de autoridad. Y es verdad, como plantea, que capacidad hay de sobra. Lo que no ha habido es determinación.

