Esta pandemia que perturba y martiriza recorriendo despiadadamente los continentes matando, sin fronteras verticales y horizontales, de nación en nación.
Llena de luto y de espanto a la humanidad obligándonos a vivir en confinamiento inaudito.
Asombro de los tiempos palpitando con furia desbocada.
Volveremos a vernos cuando la muerte, portadora de mordeduras mortales, deje de perseguir a los humanos inocentes, cuando los días con sus noches lúgubres desaparezcan del ambiente.
Volveremos a vernos cuando el temible virus, mutante y viviente, cazador furtivo de vidas humanas, permita que las dulces mañanas abran sus puertas y ventanas para recibir los abrazos amorosos de las tardes que enloquecen arrinconados sin hacer alardes.
Volveremos a vernos cuando se pueda caminar tranquilo por las calles de nuestros campos y ciudades sintiendo la frescura del viento que suspira buscando afanosamente nuestras caras.
Volveremos a vernos para celebrar la alegría de juntarnos, de vivir en una pequeña isla con rostro angelical en medio de un mundo despiadado y brutal.
Volveremos a vernos, compañeros, volveremos a vernos…
Por: Oquendo Medina
oquendomedina@hotmail.com

