Opinión

Votos trujillistas

Votos trujillistas

Ramón Rodríguez

He escuchado decir al profesor y amigo Tony Raful, que el trujillismo era intrínsecamente perverso. Una frase intrínsecamente bella para describir todo el sufrimiento del pueblo durante la oprobiosa dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina. Don Juan Bosch, prenda moral de los dominicanos, demostró en su conducta política y en sus enseñanzas que la conciencia moral estaba llamada a ser el fin último de la evolución social, sin embargo, comprobó en los hechos, que en materia política, el arte de lo posible prevalece. Después de la muerte de Trujillo, los líderes de entonces, con Don Viriato Fiallo a la cabeza, dirigían una grotesca ofensiva de odios e intrigas contra un Trujillismo inexistente. Contrario a esa actitud equivocada, Juan Bosch abrazó la idea de que la lucha no debía ser contra un trujillismo muerto, sino a favor del pueblo dominicano que demandaba conquistas sociales, políticas y económicas. Con esa táctica correcta, logró el autor de »Viajes a los Antípodas» conquistar los votos trujillistas y llevar el PRD al poder, logrando lo inimaginable. Hoy, los dominicanos vivimos una innegable realidad: la presencia política de Ranfis Domínguez Trujillo, nieto del dictador, quien aspira a ser presidente de los dominicanos, con una aceptación creciente. ¿ Y a qué se debe este fenómeno de aceptación a un miembro de los Trujillo?. Sencillamente a que nuestros gobiernos democráticos no han podido resolver problemas fundamentales que datan desde cuando el abuelo de Ranfis dirigía el país con manos ensangrentadas.

La verdad monda y lironda, es que para las elecciones del 2020, tanto el Partido de la Liberación Dominicana, como el Partido Revolucionario Moderno, deberán tomar en cuenta en términos tácticos a uno de los Trujillo. Es decir, que después de 58 años, los «votos trujillistas» podrían decidir las elecciones nacionales. Pecan por ingenuos quienes piensan que el señor Domínguez Trujillo está solo en ese proyecto presidencial. Hay un grupo de empresarios e intelectuales que apuestan al futuro de Ranfis y a su capacidad de negociación, que es lo que va a pasar con ese proyecto que crece a la vista de incrédulos que se limitan a decir: Cosas veredes.

El Nacional

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