Igual que a cientos de miles de niños dominicanos, los Santos Reyes no dejaron a Wilkin Monción Rodríguez, de 10 años de edad, ningún juguete debajo de su cama. Esta mañana no ocultaba la tristeza que le provocó no poder salir a jugar, en vez de ayudar a su padre, Gilberto Monción, a freir y vender yaniqueques en un pequeño negocio ubicado en la calle 27 Oeste del ensanche Luperón. Gilberto dice que sus ganancias no alcanzan para juguetes.

