Opinión

Woodstock

Woodstock

Elvis Valoy‏

A Denny Russell, Por su fantástica vida multifacética.

En agosto se celebrarán los 50 años del Festival de Woodstock, memorable espectáculo musical que junto al Mayo Francés de 1968, marcó un grito de rebeldía juvenil.

Llevado a cabo en las afueras de New York, aquello que comenzó con el vaticinio de una concurrencia de alrededor de 40 mil jóvenes, terminó recibiendo alrededor de medio millón, que a ritmo de música, mariguana y LSD, exigieron el final de las guerras de ese momento, libertades y un cambio del sistema imperante.

La cartelera artística presentada en Woodstock fue absorbida por la historia; algunos murieron posteriormente como consecuencia de sobredosis de drogas (Jimi Hendrix, Janis Joplin, etc.). Igualmente, artistas que subieron a ese escenario por azar, se convirtieron en íconos de la música, gracias a su participación en el histórico acontecimiento que impactó al mundo.

La juventud hippie de Woodstock pensó que con psicodelia, su símbolo de paz y amor en sus atuendos, sus granjas de acogidas, sus cabellos largos y a ritmo de rock, cambiarían al mundo haciéndolo más humano e incluyente; pero a muchos de ellos el mundo los cambió, entregándose al Dios Pluto del dinero y al consumo.

La música de Richie Havens, Joan Baez, John Sebastian, Carlos Santana, Incredible String Band, Joe Cocker, Ten Year After, Blood, Sweat and Tears, Crosby, Stills, Nash and Young, Sha- Na-Na, Jefferson Airplane, The Who, etc., retumbó en los corazones de la muchedumbre concentrada en esos tres apoteósicos días, en los cuales vivieron su propia fantasía.

El Nacional

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