Opinión

¿Y la ’40? ¿Y el ’9?

¿Y la ’40? ¿Y el ’9?

¿Qué hicieron los judíos con los campos de exterminio que estableció la Alemania nazi del dictador Adolf Hitler y su horrible maquinaria de muerte de 1933 (año de la llegada al poder de la barbarie nacional socialista) a 1945 (año de la derrota aplastante del Tercer Reich y de la rendición incondicional de aquel régimen engendrado por el mismo Lucifer?

Los judíos decidieron, desde que pudieron hacerlo al día de hoy, preservar esos campos de muerte, esos antros de tortura, humillación, dolor, sangre y muerte.

¿Por qué lo hicieron? Para dejar constancia de los mismos, para que sirviera de lección y escarmiento a las nuevas generaciones, para que nadie se llame a engaños a través de los años, para que el mundo viera aquellos lugares donde los seres humanos eran exterminados como cucarachas.

En esos campos de concentración, concentrando gente para matarla en la más monstruosa condición, murieron 11.5 millones de personas, incluyendo unos 6 millones de judíos (niños, mujeres, hombres, ancianos, embarazadas, etcétera).

Allí fueron eliminados judíos por ser judíos, comunistas, socialdemócratas, protestantes, ateos, Testigos de Jehová, católicos, gitanos, homosexuales, desvalidos físicos y mentales, militares, sacerdotes, predicadores, pobres, clasemedistas, ricos, en fin, a todos, incluyendo las diferentes profesiones, artesanos, y técnicos y todo lo demás intelectuales.

Pero… los judíos fueron los más sufridos, y por eso y su posterior fuerza político, social y económica, decidieron preservar los campos de concentración, a nivel de lugares infernales como Auschwitz, Treblinka, Dachau, Mauthausen, Rawa Ruska, Buchenwald y otros infiernos en la tierra, ante los cuales quedaban cortos precisamente los famosos “Stalags” de William Holden.

Hoy, 65 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial y 67 de iniciados los campos de concentración, esos lugares sirven de testigos ante Dios el Mundo de los horrores de la tiranía. Hoy son museos.

Y… ¿qué hicimos los dominicanos? Quemamos los centros de tortura de la ’40 y del ‘9, destruimos todos los instrumentos de terror de la tiranía trujillista, desbaratamos las casas del tirano, quemamos Radio Caribe.

Y ahora hasta miedo le tenemos a un Museo de la Tiranía.

Las nuevas generaciones no conocen esas cosas. Por eso dice que aquí hace “falta” el hijo de Tatá y don Pepe y nieto de Erciná.

El Nacional

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