Del río Ozama no puede decirse que es dormilón como afirmó Juan Lockward del Yaque de Santiago. Con el Ozama, como con el que pestaña, se pierde. Por eso quienes viven en esta casuchas saben a lo que se exponían desde que se instalaron en ellas. Son personas diestras en eso de torear tragedias. Ojalá no tengan que hacerlo nunca más. Foto Jorge Gonzales

