Opinión

Ya es tarde

Ya es tarde

Cuando usted observa que entre hermanos y hermanas existe una unidad a todas luces innegable, pues, definitivamente que esa estrecha relación no es producto de la casualidad, nada de eso. Lo que acontece es que ellos y ellas son portadores de una conducta adquirida, aprendida en el seno del núcleo familiar. Crecieron y se desarrollaron dentro de un  ambiente sano, solidario, de convivencia franca y pacífica.

   Para esos hermanos y hermanas los elementos verdaderamente importantes son: la confraternidad, el compartir el dolor y la alegría, la amistad, el compañerismo, el amor sincero, el compromiso entre todos de nunca herirse, el respeto mutuo con relación a las ideas encontradas y el abrazo permanente por encima de las contradicciones que pudiesen surgir en un momento inesperado.

   Ahora bien, si resultase que la comunicación entre ellos y ellas fuese demasiado fría o súper caliente como consecuencia directa de las constantes  y absurdas discusiones que llevan a cabo, pues entonces no cabría duda alguna de que estaríamos ante la presencia de una familia destinada al fracaso, a la división, a la enemistad, a la crítica negativa de los demás, etc.

Recordemos que todos aquellos que no es capaces de unificarse, de reencontrarse utilizando como medio efectivo el poder de la palabra; están destinados a convertir en derrota todos los proyectos que intenten realizar. Ello así porque donde no haya unidad de criterio, comportamiento de buena fe, voluntad de sacrificio y ganas inmensas de solucionar los problemas, jamás se podrá pretender alcanzar el éxito.

   Todo viene a colación porque se supone que así como han de comportarse los miembros de un núcleo familiar, también han de proceder los miembros de cualquier otra institución ya sea esta de carácter gubernamental, militar, civil, cultural o política.

   Que eso es lo que le está pasando al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en donde el candidato presidencial de esa organización considera que para nada necesita el apoyo del presidente del partido, ingeniero Miguel Vargas Maldonado.

   Al principio el señor Hipólito Mejía se creía ganador seguro. Por eso ignoró y hasta llegó a ofender a Vargas Maldonado.

Ahora resulta que el panorama electoral ha cambiado. En efecto, está favoreciendo a Danilo Medina. Para nada importa que se intente un acercamiento con Vargas Maldonado; las heridas ya son difíciles de cicatrizar en tres meses. Lo cierto es que a Hipólito se le ha hecho tarde, muy tarde.

El Nacional

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