La naturaleza está triste en invierno, porque no hay flores, y si no hay flores, ¡no hay colores!
¿Dónde están mientras tanto las margaritas, los claveles, las rosas y los lirios? Hace mucho frío para que esas flores puedan abrirse.
Sin embargo, bajo tierra, se separan las raíces y los bulbos, a cual mejor, para dar flores.
-yo me vestiré con un magnifico traje blanco y un enorme botón amarillo dice la margarita.
-¡bah! Aún falta mucho para eso. Sin embargo mis pétalos blancos acaban de abrirse y asoman por enci ma de la nieve responde el narciso de las nieves-. El frío no me da miedo.
Nicolás y Teresa no pueden oír el diálogo de las flores. La niña no sale de su asombro.
-Yo creía que en esta estación tan fría no había flores. Voy a cortar un ramito para mamá. Bajo tierra dice el clavel.
-Dejad de discutir, amigas mías. Cada una de nosotras saldrá de la tierra en el momento oportuno.
No hay ninguna prisa. Así que seguid mi consejo: no salgáis hasta que deje de helar.
-¡Qué lata! Se lamenta la amapola-. ¡Cuánto tenemos que esperar!
El mirlo, Negrito, está en lo alto de una rama y tampoco oye estas conversaciones.
Está ensayando entusiasmado una y otra vez su actuación para la gran fiesta de la primavera.
A partir de ahora ensayará sus trinos desde la mañana hasta el atardecer.

