A pesar de que se cuenta con una flamante Secretaria de Estado de la Mujer, un centro académico de Estudios de Género, – se supone que debería ser de génera ya que género es masculino y femenino – no se tiene a disposición (confieso mi ignorancia si estoy equivocada) información, datos, investigación o diagnóstico de las actitudes o valores de la mujer o respecto a la mujer de la sociedad dominicana que permitan establecer las políticas públicas adecuadas al contexto.
Latinobarómetro da a conocer su informe de la encuesta simultánea en Ibero América en la que e incluyen tres preguntas en relación al tema de la mujer
Un viejo refrán solía decir: la mujer es de la casa y el hombre es de la calle. Parecería que sigue siendo válido no sólo para los dominicanos sino para lo iberoamericanos. En conjunto el 37 % está de acuerdo con la expresión. Después de 13 años, sigue siendo igual a la de la encuesta realizada en 1997. Para los dominicanos la cifra es un 46%.
La segunda pregunta tiene que ver con el aspecto económico y se refiere a lo que significa cuando la mujer tiene mayor ingreso. Para el 48% de los iberoamericanos en esa circunstancia habrá problemas. En el año 2004, el porcentaje era del 52%. Para los dominicanos el porcentaje es del 55%.
La tercera pregunta se refiere a la preferencia del liderazgo político. En el 2004 el 31% de los iberoamericanos respondieron que los hombres eran mejores líderes y en 2009 el 32% El 51% de los dominicanos se apuntaron a la figura masculina.
Una novedad en el frente. Latinobarómetro en su variable de discriminación también incluye la tolerancia hacia los homosexuales. En 1998 el 59% de los iberoamericanos rechazaban tener de vecino a un homosexual, muy por encima de los inmigrantes, indígenas, analfabetos o negros En la actualidad el rechazo es de 29%. A pesar de esa disminución, es el grupo que mayor rechazo produce entre los grupos mencionados.
Sin duda ese cambio contrasta con el poco cambio que se produce en el caso de la mujer.
Parecería que respecto a la mujer, se mantienen los valores tradicionales y también parecería que los organismos internacionales, gubernamentales, movimientos feministas y demás instituciones dedicadas al tema de las generas no han podido ganar la guerra de los sexos.
Sin novedad en el frente.

