Los padres del actor y escritor Pablo Pineda, nunca creyeron a su médico cuando les decía que por su condición de Síndrome de Down él no podía aprender más que cosas sencillas. Y de seguro que esa actitud que se hizo constante es lo que hace que hoy sea uno de los hombres más emprendedores del mundo y haya logrado ser el primer licenciado europeo que vive con esa condición.
Pablo es además profesor, autor del libro El reto de aprender, consultor externo de la Fundación Adecco y actor galardonado con la Concha de Plata al Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 2009, por la película Yo también.
Me considero una persona privilegiada por topar con unos padres que han querido que fuese autónomo. Y unos vecinos y amigos que me han apoyado. Las personas con Down son un reflejo del entorno. Ellos siempre me estimularon, dice Pablo en entrevista para este medio.
Recuerda la anécdota de que sus padres no tan solo querían que fuera autónomo, sino que lo educaron para ello y era toda una aventura cuando ellos, su hermano y su tío, se turnaban para espiarlo detrás de un periódico, como detectives, cuando no lo iban a recoger a un sitio para ver qué hacía. Incluso si caían cuatro gotas y le pedía a mi padre que me llevara al colegio, me decía: ponte el impermeable y vete en autobús.
Mis padres han sido fuertes, nunca han cedido. Gran parte de lo que he conseguido se lo debo a ellos y su actitud positiva ante la vida y conmigo mismo.
El profesional que tiene una jornada de sensibilización en el país, los días 12 y 13 de noviembre, cuenta que se enteró de qué era Síndrome de Down por un profesor en la escuela, porque en su casa, sus padres nunca se lo comentaron.
Después de esa noticia le pregunté a mi madre: ¿es verdad que soy Síndrome de Down?. Estaba con mi hermano Pedro, el mayor, que estudiaba medicina en aquella época y empezó a explicarme lo que era la genética, los genes; así me fui enterando. Y volví a hacerles la misma pregunta que al profesor: ¿puedo seguir estudiando? claro, dijeron los dos, sin problemas. Estaba muy a gusto en el colegio, con mis compañeros.
Durante un tiempo no tuvo interés de saber más, hasta que comenzó a estudiar la carrera de magisterio, a los 21 años, al tocar el campo de la educación especial se entera de lo que es el síndrome.
Al describirla, los libros hablaban de que era una enfermedad y de la cultura del déficit, de todos los problemas que tienen. Muy negativo. Y cuando empecé a leerlo me dije: yo no soy así.
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Sólo existen capacidades que son diferentes
Pablo Pineda dice que todos estamos capacitados para unas cosas y discapacitados para otras
Pablo Pineda explica, a propósito de la palabra discapacidad, que todos estamos discapacitados para unas cosas y capacitados para otras. No se puede hablar de discapacidad, si no de capacidades diferentes.¿Has oído hablar de una prueba que se llama Iron-Man? Se trata de correr 42 kilómetros a pié, 4 nadando y 180 en bicicleta. ¿Tú serías capaz? ¿No? ¿Eres entonces un discapacitado? ejemplifica.
A la pregunta de qué tan difícil se le hizo hacer una carrera universitaria, explica que en este sentido ha pasado por distintas épocas y cuando comenzó en primero de BUP (el bachillerato único polivalente), nadie se esperaba un síndrome de down en un instituto, y la gente lo miraba como diciendo: que hace éste aquí.
Reconoce que fue duro, pero poco a poco se fue sacando ese torrente de magia o de cariño y fue conquistando sus compañeros, porque era muy consciente de que debía hacerlo. Con los compañeros sabía que tenía que atacar charlando, metiéndome entre ellos, y eso fue lo que hizo.
A los profesores, a muchos los fue conquistando, aunque a ellos fue por lo cognitivo. Les preguntaba en clase, me interesaba, y eso los descolocaba. Después, en segundo, ahí todo fue fatal. Quizá porque los niños con 14 años siguen siendo niños, pero los de 16 se hacen los duros, son crueles, y entonces comenzaron a mirarlo por encima del hombro, a no hablarme.
Confiesa que pensó en tirar la toalla y se desanimó, no sabía cómo contárselo a sus padres, asi que se lo calló. Los de primero eran profesores jóvenes, pero en segundo eran mayores y no creían en él. Decían que ese niño no podía aprender, que no sabían cómo iban a enseñarle, que no iba a aprender nunca, no veía ninguna luz y comenzó a deprimirse, pero luego perseveró.
En la universidad, en general no puedo quejarme de los profesores, me han apoyado, algunos fueron crueles hasta decir en la facultad que las personas con Sindrome de Down eran torpes y yo tomando apuntes. Pero he demostrado que si se puede con estimulación y autonomía.
He dado conferencias, y en una de ellas, cuando tenía 14 años, una señora me preguntó si me haría la cirugía estética para cambiar los rasgos de mi cara. Y le dije: No, los tengo a mucha honra. Y luego: ¿Es que no te gusta como soy? Yo he sido muy exigente conmigo mismo.
Ahora el 21 de septiembre Pablo será el presentador de Piensa en positivo» un programa que recogerá a lo largo de trece entregas experiencias de integración de personas con discapacidad, cadena TVE.
Su visita al país
PPI República con la colaboración de la Fundación Española Adecco, celebrará por primera vez en el país el 12 y 13 de noviembre unas jornadas de sensibilización y formación en discapacidad, empleo y derechos humanos, con la participación de Pablo Pineda.
Este hablará de La diversidad en primera persona, contando su propia experiencia, las barreras y estereotipos sociales que se perciben aún, sobre las personas con necesidades especiales y los logros que personas como él han conseguido.
Ninoshka Rivas, Relacionadora Pública de PPI República, quienes traen al país al emprendedor Pablo Pineda, expresó que «Pablo Pineda estará conversando sobre su propia historia donde nos enseñará que la discapacidad no es un condicionante, no es una etiqueta que te ponen y ya no puedes hacer nada, sino al contrario, te sirve como motivo para seguir luchando y aspirando a más.
