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1964 y 2020

1964  y 2020

Orlando Jorge Mera
orlandojorgemera@yahoo.com

La historia dominicana es rica de episodios estelares que marcaron el rumbo de nuestra democracia. Este es un dato muy revelador de cuando un pueblo decide marcar su destino, no hay fuerza humana que lo pueda detener. Desde el tiranicidio hasta hoy han transcurrido 59 años, en el que con altas y bajas, cada certamen electoral ha sido celebrado, excepto el de 1964, lo cual trajo como consecuencia, la revolución del 24 de abril de 1965, el más grande acontecimiento cívico militar que procuró el retorno a la constitucionalidad mancillada con el golpe de estado de 1963.
Lo relata de forma vívida y extraordinaria el historiador y jurista Amaury Justo Duarte, en su libro “El gobierno de Bosch, el Triunvirato, la Guerra Civil y la Intervención Norteamericana de 1965”, donde se construye con detalles, lo acontecido en el período de 1960-1966, trascendental para comprender la historia contemporánea dominicana.
Luego de relatar el golpe de Estado a Bosch, y de la descomposición que tuvo el llamado Triunvirato para comienzos del año 1964, y cuando de este órgano “de facto” solo quedaban dos integrantes, Donald Reid Cabral y Ramón Cáceres Troncoso, Justo Duarte afirma: “Para el mes de septiembre, otro elemento aisló más el gobierno de Reid Cabral: sus propósitos continuistas. Efectivamente, el anuncio hecho por éste el 8 de septiembre en el sentido de que las elecciones generales serían celebradas en septiembre de 1965, sin especificar si él se presentaría o no como candidato, enrareció aún más la atmósfera política. La oposición en su conjunto arreció la lucha contra el gobierno y por primera vez se acusó a Reid Cabral de buscar la dictadura” (pág. 243).
La historia luego es conocida. Ese hecho, dentro de un contexto como el vivido en 1964, en donde no existía Constitución, y en donde los tres poderes del Estado residían en las manos de personas que no habían sido electas por la soberanía popular, de postergar las elecciones más allá, fue la bujía inspiradora, entre otros factores, de la histórica revolución del 24 de abril de 1965. A casi seis décadas de ese hecho extraordinario, algunas voces, vinculadas al partido de gobierno, sugieren desconocer el sacrificio de mujeres y hombres por la democracia dominicana, obviando el orden constitucional y la voluntad popular. En respuesta, ese legado vuelve a tener vigencia.
Para mantener la institucionalidad democrática, el objetivo de todos debe ser trabajar para que se celebren las elecciones el próximo 5 de julio, fecha establecida por la Junta Central Electoral, actuando conforme a la Constitución y a la Ley Electoral No.15-19. Una cosa es segura: el 16 de agosto de 2020 termina el actual mandato y se inaugura el nuevo período constitucional.

El Nacional

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