El próximo 10 de enero se cumplirán 50 años de la formación de una las organizaciones más trascendentales en la vida política e histórica de la República Dominicana. Se trata del Movimiento de Resistencia 14 de Junio, llamado así en honor a los gloriosos expedicionarios que llegaron en junio de 1959 a combatir al tirano Trujillo.
El nacimiento de esa organización se produjo en Mao, después de un año de trabajo clandestino, para incorporar a hombres y mujeres democráticos.
Una de las cosas más importantes de la agenda tratada aquel día 10 de enero de 1960 fue la adopción de un programa que recogía el pensamiento político de los expedicionarios, que se sinterizaba en un Programa Mínimo de Liberación Nacional, que no se limitaba a erradicar la maquinaria trujillista en caso de triunfo, sino que iba más lejos al proponer cambios significativos en beneficio del futuro democrático del pueblo dominicano.
El descubrimiento casi inmediato de la naciente organización, por la traidora delación de uno de los potenciales miembros, llevó a las cárceles a centenares de luchadores, específicamente 312, de los cuales sobreviven menos de un centenar. Es preciso consignar que era más de un millar el número de los comprometidos en toda la geografía nacional, algo que sorprendió incluso al tirano, a tal punto que ordenó el cese de las torturas para dar la impresión de una generosidad inexistente.
Hay que reconocer que en el tiempo transcurrido desde la formación del 14 de Junio clandestino, hasta la fecha, se han logrado muchos avances democráticos, entre ellos el respeto a la libertad, una reforma agraria insuficiente, y la expropiación de los negocios del tirano y su familia. En el aspecto internacional, otro punto es el fortalecimiento de las relaciones con otros pueblos del mundo, basadas en el respeto mutuo y la libre autodeterminación.
Sin embargo, quizás el aspecto político más importante que nunca se ha logrado es la celebración de una Asamblea Constituyente, meta fundamental de los expedicionarios de Junio y recogida por la Asamblea celebrada en Mao.
La Asamblea Constituyente no fue contemplada ni en una de las Constituciones más liberales que ha registrado el país, la de 1963, mucho menos en la aprobada recientemente, que algunos tienen el tupé de decir que supera a la de 1963.
La importancia del Programa Mínimo de Liberación Nacional radica en que fue aprobado al margen de ideologías y creencias religiosas, en una demostración de unidad poco común.
El 10 de enero, debemos reflexionar sobre la necesidad de una unidad nacional, para proseguir la lucha por una Asamblea Constituyente, fruto de la voluntad libérrima del pueblo.

