Sin pretender obstruir el papel de la historia en auscultar todos los elementos que confluyeron en el derrocamiento del Gobierno del profesor Juan Bosch, puede afirmarse que ese acontecimiento, del que hoy se cumplen 47 años, constituye una tragedia sin par en el calendario republicano, porque malogró el primer ensayo democrático después de una tiranía sin ejemplo.
Carece de relevancia histórica postular que el presidente Bosch fue derrocado por tal o cual conducta personal o política, porque en ningún caso se menciona que el mandatario fue desalojado del Palacio Nacional porque violentó la Constitución de la República o porque puso en peligro el principio de soberanía nacional.
La verdad es que quienes promovieron esa asonada no alegaron, o no pudieron alegar, ninguna justificación jurídica que no fuera invocar el fantasma del comunismo, un pretexto muy de moda en décadas sucesivas para eliminar o anular auténticos regímenes democráticos en América Latina.
Sin importar si Bosch ejercía o no un buen gobierno, el golpe de Estado en su contra figura en los anaqueles de la historia como una gran desgracia nacional que se convirtió en fuente de sufrimiento y sangre para un sufrido pueblo que creyó que la tiranía de 31 años tuvo punto de olvido con el triunfo electoral del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en 1962.
A pesar de que el profesor Bosch fue electo Presidente de la República con más del 60 por ciento de los sufragios emitidos, ese inmenso caudal de votos no pudo sustentar una democracia imposible de consignar en una nación con millones de campesinos todavía descalzos y con elevado nivel de analfabetismo y con el Ejército trujillista intacto.
El golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 fue la conjunción de múltiples factores, la mayoría derivados de la tiranía decapitada el 30 de mayo de 1961, que nada o poco tuvieron que ver con la conducta personal del presidente Bosch.
Más que cualquier otro elemento, lo que debería resaltarse es que ese golpe de Estado no solo malogró el primer ensayo democrático, tras 31 años de dictadura, sino que fue causa y consecuencias de una revuelta civil por el retorno a la constitucionalidad y de la segunda intervención militar de Estados Unidos. Por eso, se define como una desgracia o tragedia histórica.

