Opinión

A Duarte

A Duarte

Adalid, héroe y paladín, junto a Sánchez, Mella, Pina y otros de la Independencia del pueblo dominicano, que sufrió  22 años de opresión,  barbarie y muerte. Duarte, lo diste todo por la patria, junto a tus padres, hermanos y amigos, muchos olvidados, pero llevan la diadema del patriotismo integral.

 ¡Oh¡ Juan Pablo; moriste solo en Venezuela, enfermo y sin representación del gobierno  de esa época, ni del pueblo cuando velaban tu cadáver y te sepultaron. Naciste el 26 de enero del 1813, en la ciudad capital, y, cual ofensa a tu memoria insigne, ahora no celebran el 26 como el día de tu nacimiento, sino distorsionando las páginas de la historia.

El brillante periodista Miguel Ángel Garrido, en su exaltación a ti, dice: “Tu gloria, Oh Duarte, no tiene eclipse”, Padre de la patria en la cruzada de la independencia, erguido en la cruzada a la Restauración, bajaste a la tumba como un sol de llama que se hunde en el abismo, dejando a tus hermanos en la miseria, ellos que fueron ricos.

Exhortamos a los buenos dominicanos a colocar la Bandera Nacional en sus casas, negocios y otros lugares el 26 de este mes, en honor al más grande de los dominicanos: Juan Pablo Duarte.

Da pena y horror ver como se encuentra la avenida Duarte, ofendiendo la memoria del fundador de la República. Ojalá sea cambiado ese nombre y sea designada Juan Pablo Duarte  la avenida Winston Churchill y José Martí, como el Apóstol de la Independencia de Cuba, sea designada la avenida Sarasota.

Duarte, fuiste sacrificado. Tu vida fue un calvario. Cuando tenías 21 años, cumpliste con la conscripción militar, en la que el gobierno haitiano obligaba a todo ciudadano desde los 15 años hasta los 60, si no pertenecía a la tropa de línea, ni era empleado del servicio judicial o desempeñaba un cargo en la administración Publica.

 Por resolución 17 de la Junta Central Gubernativa, presidida por el déspota general Pedro Santana, el 22 de agosto de 1844, te declara a ti, a Ramón Mella, Francisco del Rosario Sánchez,  Juan Isidro Pérez y otros patriotas, traidores e infieles a la Patria y se ordena que todos  sean inmediatamente desterrados y extrañados a perpetuidad del país, sin que puedan volver a poner el pie en él, bajo la pena de muerte, que sería en la persona de quien lo hiciere. Duarte, han traicionado tus ideales la mayoría de los gobernantes y muchos e insensatos dominicanos.

Moriste por la patria,  y toda tu honrada familia muere en Venezuela.           

Insistimos ante el Senado de la República agregar el nombre de Duarte para que se lea y cumpla así: República Dominicana Duarte, porque, como Napoleón, en ti se sublimizan estas palabras cuando dijo: “Mis hechos brillan como el sol”.  ¡Salve padre de la Patria!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación