Imitarlo solamente en lo del no pago de la luz, no en lo demás. Tenemos más razones que él para no pagarla y para exigir que Celso Marranzini y las Edes nos den el trato que le han dado a él: endeudarnos por más de 3 millones de pesos sin que nos corten la luz durante meses y meses.
Recibimos más apagones que él y además nos cobran. Gastamos, proporcionalmente a nuestros ingresos, en combustibles, baterías, plantas, inversores, velas, velones, fósforos, cuaba más que Euclides.
Sus ingresos son considerables, sobre todo después que es superintendente de Seguros.
Y aun así alegó que Edenorte lo sometió a apagones, obligándolo a comprar tres plantas eléctricas y a gastar en combustibles elevadas sumas de dinero.
¡Pobre Euclides!
Por eso decidió no pagar la luz servida con la seguridad de que nadie se atrevería a cortársela ni a cobrarle compulsivamente lo que debe.
Para eso diría él- es miembro del selecto y todopoderoso Comité Político del PLD, donde abundan los amigos íntimos y los cortesanos impenitentes de uno de los principales dueños del país, que a su vez funge de titular del Poder Ejecutivo; donde abundan los millonarios al vapor gracias al tráfico de influencia, al robo del patrimonio público, a las comisiones por compras y contratos, estafas, contrabandos, evasión de impuestos y conexiones con los nombrados Agosto, Quirino Ernesto, Nelson Solano y Atiemar. Para eso pertenece al Club de los Intocables.
Tuvo que producirse una denuncia demoledora a cargo de Nuria Piera para que Edenorte y Celso le cortaran la luz a Euclides en una especie de allante que duró minutos, para dar paso a un acuerdo de pago cuyos detalles se desconocen
Se justifica, pues, la desobediencia civil; más cuando las grandes empresas y los nuevos ricos son favorecidos como usuarios no regulados por regímenes especiales, cuando las privatizadoras disfrutan de contratos onerosos y el sistema eléctrico se ha convertido en un espacio de lucro privado a costa de nuestras penurias.
Se justifica hasta que logremos desprivatizar el sistema para establecer un nuevo modelo de servicio público socialmente controlado, honestamente administrado y eficazmente operado. Con tecnologías apropiadas y pensando siempre en el bienestar colectivo y en los seres humanos como destino de las políticas públicas.
¡Desprivatizar para socializar energía, salud, seguridad social, educación, agua recursos naturales es algo imperioso!.

