Opinión

A rajatabla

A rajatabla

La crisis eléctrica se parece mucho a un rompecabezas que, al tratar de armarlo, siempre faltan fichas que  alguien esconde o no quiere buscar, porque de otro modo no se explica que esa industria se  convierta en barril sin fondo por donde se  ha ido todo el dinero del programa Petrocaribe y centenares de millones de dólares del Presupuesto Nacional que han debido ir a áreas productivas.

Se agotó ya la apropiación de 350 millones de dólares insertos en el Presupuesto de este año para  ser transferidos a la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y el Ministerio de Hacienda tendrá que  aprovisionar al menos otros 300 millones para  conjurar el monto del déficit  operativo de ese sector.

Para  aprovisionar  ese faltante, el Gobierno tendrá que recurrir a los 130 millones de dólares que ingresarán por la venta de las acciones de Refidomsa y reducirá en un 20% las partidas presupuestarias de instituciones del Gobierno Central, entre otras medidas no menos dolorosas.

Lo penoso  es que ese sacrificio  no resuelve la añeja  crisis  del sector eléctrico, porque el problema, más que financiero es estructural. Esa industria ha sido diseñada de tal manera que un sector (generador) siempre gana y el otro (distribuidor) siempre pierde.

El  vicepresidente  de la CDEEE, licenciado Celso Marranzini, realiza  un ingente esfuerzo, pero   un paciente en coma no se recupera con paños tibios o con el abordaje a  uno solo de sus muchos males.

Presionado por el Fondo Monetario, el Gobierno tendrá que buscar por lo menos 350 millones de dólares  adicionales para conjurar la deuda de CDEEE con las generadoras, pero a la vuelta de unos meses, el problema será igual o peor, como ha sido en el pasado.

Tiene razón  Marranzini al señalar que  el robo de energía es un problema serio que impide el relanzamiento  del sector eléctrico pues, agrego yo, de la energía servida solo se cobra un 55%, lo que genera un déficit anual de 726 millones de dólares.

Pero también debe decirse que  el sistema opera con un sobrecosto  por pago a generadores  sin capacidad disponible, sobre indexación  de combustible, intermediación en compra y venta de energía, pérdida por venta de energía en el mercado spot e incumplimiento de la orden de mérito en el despacho, que asciende en conjunto a 424 millones de dólares anuales.

El cobro de energía servida por las distribuidoras es punto esencial, pero no el único para la recuperación  del sector, pues también se requiere eliminar el sobrecosto de  producción. Si eso no ocurre, se  tendría que elevar el índice de cobro a un 97, o aumentar la tarifa a casi 35 centavos de dólar el kilovatio, lo que provocaría  una situación de ingobernabilidad.

 Ha llegado el momento de  olvidarse del miedo y de intereses y meterle mano al  Acuerdo de Madrid y  a  los contratos viles y leoninos en el sector eléctrico, aunque el país quede a oscuras o se incendie por los cuatro costados.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación