Opinión

A RAJATABLA

A RAJATABLA

Los ciudadanos ordinarios no tenemos una idea siquiera aproximada de lo que significó para la civilización la crisis  financiera que se desató en Estados Unidos a inicio de 2008, cuya causa directa  fue el colapso de la burbuja hipotecaria un año antes  y su derivado  de la crisis de las hipotecas subprime con  el derrumbe inmobiliaria, que desencadenó en una crisis económica mundial, crisis alimentaria global y derrumbe bursátil a nivel planetario.

La posibilidad de ese crack financiero había sido advertida por el economista Raghuran Rajan en 2005, pero George Soros, la fija en 2007, cuando los mercados de valores estadounidenses iniciaron una estrepitosa caída,  aunque se acentuó a comienzo de 2008 cuando la Reserva Federal acudió  al rescate del gigante banco de inversión  Bear Sears, que finalmente fue vendido a JP Morgan, a precio de libro.

En un abrir y cerrar de ojos, más de mil millones de seres humanos pasaron a la pobreza o pobreza extrema a causa de una hecatombe financiera que oficialmente se decretó el 15 de  septiembre de 2008 cuando  el banco de inversión Lehman Brother se declaró en bancarrota, mientras Merril Lynch fue adquirido por Bank of América a precio de vaca muerta.

Esa crisis, la más cruenta  desde la Gran Depresión de los años 30, no pudo ser controlada ni con la inyección de miles de millones de dólares a las entidades financieras y a emporios industriales. Por el contrario, se propagó por el mundo con su secuela de pérdidas de empleos, hambre y desestabilización política.

Ese crack, que se prolonga ya por seis años, abate hoy a Europa como huracán de categoría 5, con daños severos a las economías de España, Portugal, Irlanda, Italia y Grecia y pérdidas en la zona del 23% del empleo, así como déficits fiscales inmanejables.

La economía dominicana pudo sobrevivir a esa catástrofe, a pesar de que  Estados Unidos, donde se declaró la crisis, es su principal socio comercial, el mayor  receptor de su migración y por tanto generador de remesas, así como un importante mercado para su turismo.

En los momentos más destructivos de ese huracán, (2008-2009) la economía dominicana creció en 3.5% y 5.0% de su PIB, lo que a muchos dentro y fuera del territorio les pareció un milagro, porque lo menos que se esperaba era que ingresara al círculo de países de la región con crecimiento negativo.

Estados Unidos retorna al crecimiento (2,8%), lo que posiblemente sea factor determinante en una posible reelección de Obama, aquí, el PIB será en 2012 uno de los más  altos de América Latina, lo que  también se reflejara positivamente en el ámbito electoral.

El Nacional

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