De reversa y sin frenos
La dirección del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha escogido el camino más largo y pedregoso para intentar alcanzar el Poder Político, objetivo del que se aleja como quien conduce un carro en reversa, zigzagueante y sin frenos.
Hay quienes creen que la causa de un previsible fracaso electoral del PRD sería el torpe manejo de sus contradicciones internas o el afán del grupo hegemónico por controlarlo todo y un poco más, pero si penoso ha sido el manejo hacia adentro, peor ha sido la táctica o estrategia empleada hacia fuera.
El PRD ha sido reiterativo en el error y el fracaso porque su dirección o liderazgo no ha podido o no ha querido sintonizarse con un mercado electoral que ha alcanzado la madurez, que aspira a forma de convivencia social asociada al progreso y a la consolidación institucional.
No son muchos los precedentes en América latina de un partido político que desperdicie las oportunidades como agua derramada entre las manos o que la mayoría de sus tácticas y estrategias estén dirigidas a consolidar o expandir desconfianza en la población.
El ejemplo más reciente que sustenta lo ante señalado ha sido el absurdo e incongruente desmentido que ha hecho la dirección política del PRD al anuncio del Banco Central de que la economía experimentó en 2009 un crecimiento del 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
La temeridad de tales declaraciones no radica en el simple desmentido a la estadística oficial, sino en la ridícula afirmación de que en vez de ese crecimiento, la economía tuvo una caída de un cinco por ciento de su PIB y acusar además al Banco Central de pretender engañar a la República y a la comunidad internacional.
¿Cómo es posible que el presidente del PRD, próspero empresario de la construcción, cuyos negocios se han mantenido a flote a pesar de la gran crisis global, acepte como buenos y válidos tan absurdos, ridículos y temerarios planteamientos de los señores Andy Dahjuare y Martínez Moya?
La dirección del PRD acusa de tramposos a decenas de técnicos del Banco Central, que por muchos años de años están a cargo de levantar las informaciones sobre producción, comercio y consumo que sirven de base a los estudios sobre cuentas nacionales, que también han engañado al Fondo Monetario, Banco Mundial, BID, Tesoro Americano, CEPAL y a todas las calificadoras de riesgo.
Durante los últimos dos años del gobierno de Hipólito Mejía la sociedad dominicana padeció una de sus peores crisis, aunque la economía tuvo un crecimiento negativo de un dos por ciento. Hay que imaginarse lo que aquí hubiese pasado si el PIB decrece en un cinco por ciento como afirma el PRD.

