Opinión

A RAJATABLA

A RAJATABLA

Aunque todos creían que el arsenal era inagotable, lo cierto es que son pocas las municiones  disponibles para  mantener  el cerco político y moral contra el ex presidente Leonel Fernández. Un libro de infamias y  la versión de que  durante  el último año de gobierno desaparecieron 200 mil millones de pesos han sido bombas de estruendo sin mayores repercusiones.

El sector delirante que desde el otro día de las elecciones diseñó y puso en marcha una  intensa campaña de descrédito contra el exgobernante con el supuesto propósito de provocar su descarte como posible candidato en el 2016, tendrá que revisar su  perversa táctica, pues no ha rendido el fruto deseado. La figura de Leonel ha sobrevivido al lodazal.

Esa gente creía que, a esta altura, el gobierno de Danilo Medina  ya estaría en el horno del escarnio o que sus fracasos serian tantos que  la población estaría contando las horas y los minutos  para las próximas elecciones. Resulta que  en la encuesta Gallup, el mandatario se llevó los trofeos del  personaje vivo mejor valorado, el más presidenciable y cuyo gobierno ha hecho más de lo que la gente esperaba.

Ha sido tal la desesperación y frustración por  tales fracasos que  el líder de  ese sector, llegó a decir que  la luna de miel del presidente Medina con el pueblo estaba por terminar, por lo que  exhortó a su partido prepararse para  aprovechar los efectos de ese divorcio. Días después, bajo ese predicamento el desenfreno intentó  sin éxito encender la pradera.

En vez de promover con  auténtica voluntad política un  escenario de unidad en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), esa gente trató de  malograr en términos políticos y personales al presidente Fernández, para después  marcharle a Danilo Medina, quien, según sus cálculos  estaría  más temprano que tarde en extrema situación de  debilidad.

La realidad objetiva es otra: Leonel  comienza a restablecerse de las heridas infligidas y Danilo encabeza  el gobierno más respetado y admirado de América junto al de Rafael Correa, de Ecuador, con perspectivas de  éxito y consolidación mayores,  especialmente por  su oportuno abordaje a los sectores  electricidad, educación, agropecuaria y promoción de empleo.

Un tercer factor es la  indeclinable voluntad del Partido de la Liberación  Dominicana (PLD), de mantener  su  proverbial fortaleza, sustentada en el principio de la unidad en la diversidad. Ese partido organiza su congreso sin insultar, disparar un tiro, tirar una piedra o romper una silla.

El sector delirante, integrado por políticos, académicos, empresarios y  dirigentes de la mentada sociedad civil, ha fracasado en su  temeraria empresa de  pretender matar dos  halcones a la vez (Danilo y Leonel), y con ello  dividir al PLD.

El Nacional

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