Antes de ser proclamado oficialmente el 28 de este mes candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, Danilo Medina ha logrado integrar los comandos de campaña en todo el territorio nacional y de paso compactar al PLD alrededor de su proyecto, algo que parecía difícil de alcanzar en tan corto tiempo, lo que pone en relieve su gran capacidad de organizar, aglutinar y conciliar.
La fórmula empleada por Danilo para conformar un solo ejército alrededor de su candidatura, parece sencilla, pues lo que hizo fue no participar en la escogencia de esos equipos y sólo intervenir cuando afloraba algún impasse o inconveniente entre peledeistas deseosos de comandar pelotón.
En esos casos, Danilo lograba convencer a cercanos seguidores para que cedieran puestos a otros del PLD o de la sociedad civil, como forma de garantizar la unidad y mantener el entusiasmo. Los desplazados pasaron a otras funciones bajo el manto del aliento directo del candidato.
Danilo pudo capear con habilidad política el intenso fuego de distracción a que fue sometido con la campaña mediática que procuraba alejarlo o distanciarlo del presidente Leonel Fernández, que incluyó una amplia cobertura de un documento seleccionado entre muchos Wikileaks.
Después del fuerte temporal de adversidades económicas que significó el cumplimiento de las exigencias de restricción presupuestaria y financiera del Fondo Monetario Internacional (FMI), Fernández, virtualmente se ha tirado a la calle y cambiado sustancialmente el cuadro electoral de correlación de fuerzas, cosa que no hubiera ocurrido si Danilo cae en el gancho que le tiraron.
En pocos meses, Danilo pudo unificar al PLD, sin bajar la guardia, reducir el protagonismo interno de su gente, aglutinar alrededor de su candidatura a más de 400 mil personas del mentado sector externo y no dejarse provocar por quienes pretendían enfrentarlo al Presidente.
A más de eso, el candidato ha logrado articular un discurso electoral vigoroso, de gran contenido, que reconoce los logros de la actual gestión y promete avanzar en la agenda del progreso, con énfasis en una mejor distribución del ingreso.
Por tales razones, antes de que concluya el año 2011, la candidatura de Danilo Medina estará franqueada por tres poderosos frentes electorales: el que encabezará el propio candidato, la excepcional maquinaria del presidente Fernández y el regimiento que, creo yo, dirigirá la doctora Margarita Cedeño, en su rol de candidata vicepresidencial.
El propio Danilo ha definido esa tijereta de tres filos como demoledora, y así es, porque hay que imaginarse a esos tres regimientos electorales en marchas separadas pero confluyentes hacia la conquista del voto popular. No digo más.

