Opinión

A rajatabla

A rajatabla

Un grupo de connotados periodistas ha denunciado que desde el Gobierno se desató una  ofensiva  contra  la prensa  y  afirmó que ese plan estaría dirigido por el  asistente de prensa del presidente de la República que es como decir que el doctor Leonel Fernández, antiguo profesor de Legislación de Prensa, está detrás de esa trama. Esos colegas toman como prueba la litis judicial que enfrenta a una  destacada comunicadora con otro  exprofesor de periodismo que también es funcionario público,  proceso que se enmarca en el ámbito privado, porque los sometimientos por  difamación e injuria  no son ya  de orden público, en virtud del nuevo Código Procesal Penal.

Nuria Piera  divulgó en televisión que  el doctor Euclides Gutiérrez posee inmuebles de lujo que no tenía al llegar al Gobierno y que confronta atrasos en el pago por el servicio de la energía eléctrica, imputaciones que  el Superintendente  de Seguros considera injuriosas.

Lo deseable sería que esa controversia se resuelva amigablemente, pero, si no  fuera así, el lugar para dirimirla es la Justicia, sin que se pueda interpretar que  la libertad de prensa esté en peligro o que un ciudadano  aun sea funcionario  renuncie al derecho a defender  su honra. Es claro que Gutiérrez Félix se excedió al pretender involucrar  anunciantes  en un problema privado.

Un veterano profesor de periodismo dijo que desde el Gobierno se ha desatado una ofensiva contra periodistas y medios “como nunca antes”. Conviene refrescarle la memoria con los ejemplos de  los periodistas Julio Martínez Pozo y Marino Zapete, apresados  e interrogados  por  agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia.

El caso más emblemático es el de Zapete, cuya residencia fue allanada el 12 de junio de 2003, apresado y conducido a la sede de la DNI, donde fue interrogado durante seis horas, sin que sus verdugos lograran el propósito de que se retractara de un reportaje que publicó en un periódico digital.

Hipólito Mejía afirmó que Zapete “dijo cosas que yo no las acepto ni a ustedes ni a nadie y menos a un pelafustán como él, eso no lo puedo aceptar y le voy a hacer una demanda igual como le hicimos a Martínez Pozo, para que vaya a los tribunales, además ustedes no son intocables y no tienen derecho a jugar con la dignidad de nadie, ¿quién les ha dado a ustedes ese poder para irrespetar a los hombres?, yo no acepto eso de ustedes, ni de nadie.”

No recuerdo haber visto a  esos  colegas unirse como  ahora para denunciar que  el presidente Mejía  había desatado una ofensiva. Así no. La moral y la ética deberían ser una sola e indivisible.

El Nacional

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