La cordura aconseja leer, conocer y estudiar cualquier documento técnico o político antes de enjuiciar su contenido, porque exponerse a hablar sobre lo que no se conoce se interpreta como ridículo, irresponsable o mero afán de figurear.
Es el caso del proyecto de Presupuesto Nacional y Ley de Gastos Públicos 2012 que el Consejo de Ministro aprobó el miércoles, sobre el que políticos y economistas o ambas penas a la vez opinan como por boca de ganso, sin reparar en que esa pieza debería ser objeto de una discusión sana con todos los elementos de juicio.
Como se sabe, el monto estimado de ingreso es de 430 mil millones de pesos, superior en unos 40 mil millones al que se ejecuta este ano, lo que podría representar el incremento del PIB calculado a diciembre de 2011, de algo más de un 4%.
Un distinguido economista y dirigente político se apresuró a advertir que ese incremento llevaría la economía dominicana a una crisis de envergadura similar a la de Grecia, temeraria e irresponsable exageración producto de un enfermizo afán de protagonismo.
La oposición le reclama al Gobierno reducir el endeudamiento externo y garantizar la meta de reducción del déficit fiscal, pero se niega a saludar que se reduce en casi 30 mil millones el monto de financiamiento presupuestal, que fue situado en 78 mil millones, incluido 55 mil millones para el servicio de la deuda.
Uno de esos adictos al figureo planteó la posibilidad de que el Gobierno aplique una nueva reforma fiscal, sin detenerse a pensar que 2012 es un ano electoral y que los inquilinos del Palacio no son locos.
Es verdad que para complacer al FMI hubo que situar en 300 millones de dólares el monto de las transferencias presupuestales para cubrir déficit del sector eléctrico, pero lo importante es que las autoridades no aceptaron la exigencia de ese gendarme de eliminar tales subsidios cruzados mediante una ley que evitó un aumento disfrazado en la tarifa eléctrica.
Una plataforma mediática que sustituye al equipo de estrategia electoral del PRD inicia ahora la campaña tendente a mercadear la especie de que de nuevo el Gobierno ha incumplido con la ley que dispone el 4% del PIB a la educación, pero oculta de manera aviesa que nunca antes el sector educativo ha tenido una asignación de casi 67 mil millones de pesos.
Ante la imposibilidad de fijar ahora 105 mil millones a la Educación, los candidatos suscribieron un pacto de cumplir esa meta en el 2013, pero Danilo Medina acompaña esa promesa con el anuncio de un plan sobre calidad para que tanto dinero no se pierda por la alcantarilla.
Los votos son para que toda la socidad pueda debatir el tema de Presupuesto 2012 con ecuanimidad, porque la campaña electoral no debería convertirse en un circo ni los políticos en bufones.
