Ahora en diciembre se cumplirán 50 años de aquel memorable discurso en el que Juan Bosch explicó por primera vez el tipo de democracia que anhelaba promover si alcanzaba la presidencia de la República en las elecciones del 20 de diciembre de 1963, que ganó abrumadoramente. En esa ocasión proclamó que la democracia que va a nacer va a ser una democracia verdadera, una democracia que no tolerara privilegios, abusos, explotación…
Bosch advirtió entonces que aquí hay gente que no pueden vivir si le quitan los privilegios, el derecho de abusar y la costumbre de explotar al pueblo. Esa fue la gente que conspiro contra su gobierno al que finalmente pudo derrocar, siete meses después de instalado y malograr el primer gran intento por instalar un régimen auténticamente democrático.
Abuelos que crecieron bajo la sombrilla de la dictadura de Trujillo y otros que al retorno del exilio extraviaron su conducta política y anidaron odio contra Bosch, fueron los responsables de ese homicidio histórico, del que medio siglo después la República no se repone.
Juan Bosch decía que tal vez la democracia no sea perfecta porque nada es perfecto en la tierra del Señor, pero es el sistema de gobierno y de vida menos malos, porque lo creía alejado del odio, de los privilegios, abusos y explotación. Fue por eso y no por ninguna otra cosa que los abuelos lo derrocaron.
Como causa directa del Golpe del 63, nuestro pueblo padeció al Triunvirato, sufrió una cruenta guerra civil, la segunda intervención militar de Estados Unidos, 12 anos de persecución intolerancia política, sendas caricaturas de retorno al sueño de Bosch y 10 más de dictadura ilustrada.
En 1996, el bisoño Leonel Fernández alcanza el gobierno, aunque no el Poder, bajo una alianza con el sector conservador, en cuyo seno cohabitaban muchos de los abuelos del 63 que procuraban reivindicarse ante la historia, tras reconocer sus pecados políticos. Ese gobierno cumplió el cometido de presentar en sociedad el anhelo de una autentica democracia.
El otro partido de Bosch que ganó las elecciones de fin de siglo fue artífice del retroceso político y la ruina económica, por lo que el proyecto de la democracia según Bosch quedó engavetado hasta el retorno de un Fernández con mayor experiencia que impulso la modernización del Estado y consolido aspectos esenciales de la democracia política, incluido una nueva Constitución muy parecida a las del 63.
La historia ha escogido a Danilo Medina para que complete el proyecto democrático que quiso promover hace 50 anos don Juan Bosch, que consiste en erradicar la marginalidad social, consolidar una nueva ciudadanía basada en la redistribución del ingreso y en la sustancial mejoría del gasto público para promover empleo, educación salud, vivienda, producción, productividad, ley, orden y seguridad.

