Es un grupo muy compacto de profesionales de larga data, de mucha influencia mediática, con buenos puestos ejecutivos en las principales medios de comunicación, aunque algunos han probado suerte con éxito en pequeñas o medianas empresas del ámbito de las multimedia y otros se han asociado con grandes capitalistas, pero todos profesan odio visceral contra el expresidente Leonel Fernández.
Su animadversión los llevó a cohabitar con un sector del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que padece los mismos delirios, cuyo candidato intentaron llevar de manos en las elecciones pasadas, a pesar de que admiten que Danilo Medina fue siempre la mejor opción.
Alentaron la aventura de un deslucido bufón que recorrió tribunales y cortes en reclamo de que lapidaran al doctor Fernández por crimen tan absurdo como el de no incluir en su declaración de bienes que sería dueño de la Fundación que la ley señala como bien público, pero ninguno dijo nada sobre donación de algún inmueble que contratista pudo haber hecho a un mandatario en funciones.
Los helicópteros volaron alrededor de los techos de segundas residencias de funcionarios del anterior gobierno, pero nunca encontraron las mansiones de empresarios socios privilegiados de esa misma administración, a quienes lógicamente no les preguntarían por los orígenes de sus fortunas.
En otros tiempos, cuando de verdad el debate político o ético tenía sus luces, notables y plebeyos exponían sus consideraciones, sin doble moral o atendiendo a obligatorias dosis de autocrítica, pero en estos días, se pretende dividir el escenario político y profesional entre los siempre pundonorosos cultores de la democracia y la ética y los infieles que han conducido a la nación al borde del holocausto.
Sin poder asfixiar a Leonel en las toneladas de material en descomposición que se ha vertido sobre su honra, la claque intenta ahora apuntar hacia el presidente Medina, a quien pretenden culpar porque a esta altura de juego el presidente del PLD todavía este vivito y coleando.
Olvidan esa gente que Danilo Medina es un producto político cabal y absoluto del partido fundado por Juan Bosch, de cuyo pensamiento abrevó el compromiso de corresponder cabalmente con el mandato de la historia, que hoy le ordena ejecutar un gobierno socialmente revolucionario y políticamente ético, razón por la cual más del 80% de la población le dispensa admiración y respeto.
En el más reciente encuentro de ese grupo de connotados profesionales fue convocado un alto funcionario del Banco Mundial a quien expusieron oprobios sobre Leonel Fernández, culpable, según ellos, de todos los males que aquejan a la nación. Para desgracia de esos comensales, el ex presidente ha sido invitado como orador distinguido en la próxima asamblea general de ese organismo. Eso duele.
