Opinión

A RAJATABLA

A RAJATABLA

Han resultado infructuosos los  esfuerzos de delirantes sectores políticos, económicos y mediáticos por inhabilitar a Leonel Fernández y encender la pradera social, porque  la propuesta de reforma fiscal que se usaría  como combustible en esa jornada  antidemocrática ha sido un trago amargo que la población se resigna a ingerir porque confía en la ejecutoria del presidente Danilo Medina y porque el Partido de la Liberación (PLD) emergió de la campana electoral más unido  y  firme  que nunca.

Aprobada la reforma fiscal, corresponde al presidente Medina velar por el buen uso  de los recursos públicos. El PLD esta compelido a impedir la mas mínima fisura en el andamiaje interno que se logró levantar a partir del principio del principio de unidad en la diversidad y de respaldar sin reservas las ejecutorias  del gobierno.

Esa reforma aprobada por el Congreso no garantiza que el Gobierno  obtendría los 46 mil millones de pesos (1.9% del PIB) a que aspira para, en combinación con una drástica reducción del gasto (2.2% del PIB), poder   controlar mínimamente un déficit fiscal de múltiples causas, las principales originaria en  el  subsector eléctrico, baja en los ingresos y   déficit operativo del Banco Central.

La tripleta a la que apuestan esos sectores delirantes incluye, además de inhabilitar políticamente  a Leonel, frustrar la revolución social de Danilo, lo que significaría impedir que  el Presidente complete la obra inconclusa de Juan Bosch, que es la de  consagrar dignidad y derecho a los hijos de Machepa.

 La clase media, la más sacrificada por la Reforma Fiscal, ha dado una  tremenda y ejemplar muestra de desarrollo político y comprensión del momento histórico, porque esta vez no ha aceptado el rol de conejillo de indias, de grupos económicos que anidan en el Pent House  social, para quienes  el proyecto de redención social de Danilo es  como  cruz a ojos del diablo.

La reacción de Danilo  ante  el caso  del estudiante muerto por un policía en la UASD, de reclamar al jefe de la institución  el inmediato esclarecimiento de esa tragedia, revela el perfil democrático y sensible del mandatario, contrario a otros tiempos cuando los gobiernos justificaban matanzas como la de abril del ’84.

Leonel Fernández evitó  que  la economía  dominicana  fuera arrastrada por la peor crisis financiera mundial en más de 80 años, por lo que ese activo político es inmune a la infamia.

Parafraseando a Juan Bosch, al presidente Danilo Medina hay que cuidarlo como  niñas de propios ojos, y ayudarlo a cumplir su promesa de revolución social, amenazada hoy por sectores cavernarios que, al igual que en 1963, cuando frustraron el proyecto de redención social por el que propugnaba el presidente Bosch, hoy sostienen  alianza con una falsa izquierda delirante y frustrante.

El Nacional

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