Esta columna la escribo el viernes en la tarde, por lo que no refleja lo dicho por el presidente Leonel Fernández en su comparecencia de ese día en la noche, cuestión por la que me alegro porque así digo lo que quiero decir sin que se vincule a lo que el mandatario dijo o dejó de decir.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) tendrá hoy una importante cita con la historia al reunir a su Comité Central para dejar iniciada la campaña electoral interna que habrá de culminar con la elección de su candidato presidencial.
Ese encuentro tiene ribetes de histórico porque el CC deberá apuntalar el liderazgo del presidente Fernández, garantizar espacio y oxígeno a la divergencia y promover un torneo interno que represente la unidad en la diversidad durante el cual el interés del Partido esté siempre por encima del provecho grupal o personal.
Aunque no tiene la categoría de un congreso como el Napier Díaz González ni de una conferencia como la Ho Chi Minh, que marcan huellas en la historia del PLD, esa reunión se convoca en el marco de de excepcionales circunstancias políticas y económicas, que el Comité Central tendrá que valorar al momento aprobar medidas aun sean coyunturales.
En el plano político, la crisis post electoral que afecta al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha debilitado muy sensiblemente a la plataforma partidaria sobre la cual se sustenta la todavía débil democracia, por lo que cualquier fisura en la unidad interna del PLD, el otro soporte de ese armazón, causaría un daño casi irreparable al espacio democrático.
La sesión del Comité Central del PLD se convoca en un momento de excepción a causa del impacto devastador sobre la economía nacional de las alzas en los precios internacionales del petróleo y de materias primas de origen agropecuario, por lo que la dirigencia del PLD está obligada a ofrecer contundente muestra de unidad interna y firme respaldo a los esfuerzo del Gobierno para afrontar la crisis.
El indiscutible liderazgo de Leonel Fernández ha de servir para apuntalar la democracia interna en el PLD, sin que ningún dirigente o precandidato incurra en temeridades o aliente vicios del atraso político como grupismo, criticismo, anarquismo, porque un partido en el Gobierno no puede ser un coliseo romano.
Se sabe que el Comité Central conocerá del Reglamento Electoral que regirá los comicios internos y además escogerá a los precandidatos que obtengan una cantidad equis de votos favorables entre los presentes, por lo que la minoría está compelida a respetar a la mayoría en esos y en cualquier tema que se aborde.
Ojalá que cada miembro del CC ingrese al salón de reuniones con el recuerdo de Juan Bosch, y le rinda tributo reafirmando el compromiso de completar la obra inconclusa de Juan Pablo Duarte.

