La plataforma mediática que promueve la opción electoral que sustenta un sector del PRD aplica una estrategia política definida como carambola, que consiste en atacar al presidente y al Gobierno por todos los frentes en el entendido de que los efectos de esa campaña de descrédito frenarán el avance sostenido que experimenta la candidatura de Danilo Medina.
En el billar hay que calcular muy bien golpe y efecto dirigido a una bola con el propósito de que golpee otra a la que no se puede alcanzar de manera directa. Lo mismo ocurre en política, donde, al igual que en el popular juego de salón, no es aconsejable forzar la banda.
La ofensiva contra Leonel desde foros mediáticos ha sido más que bestial, sin desperdicios de adjetivos afrentosos o mentiras repetidas con el propósito de que adquieran la calidad de verdades pasajeras, todo con la intención fallida de que un posible contagio de cólera político se le pegue a Danilo.
Para desgracia de esos titiriteros mediáticos, el Presidente tiene logros qué exhibir y gran capacidad contestataria, como lo demostró en su discurso del 27 de febrero, cuyo contenido ha sido consolidado en la serie la serie de programas televisados sobre rendición de cuentas.
Lo que está a la vista no necesita espejuelos, por lo que les será difícil a esos contratistas de la comunicación levantar un muro de mentiras tan grande o una humareda de falsedades tan espesa que oculte al electorado los logros del gobierno de Fernández, que también carga con fracasos o promesas no cumplidas.
El asunto es que a Danilo no le entran ni los tiros de la ametralladora, porque se lanzó al ruedo electoral con la consigna de corregir lo que está mal, continuar lo que está bien y hacer lo que nunca se hizo, por lo que solo lo que está bien, que es mucho o demasiado, puede ser endosado a su candidatura.
Leonel ha sido presidente exitoso en tres de los últimos cuatro períodos constitucionales, mientras el candidato opositor cubrió el cuatrienio de la tragedia, durante el cual la nación perdió el 23 por ciento de todas sus riquezas acumuladas desde el día después del Descubrimiento.
Esa gente llegó tan lejos que urdieron y ejecutaron una de las más miserables campañas de descrédito contra Margarita Cedeño, estrella naciente del liderazgo nacional, sin que el excremento derramado pudiera manchar el honor de la candidata vicepresidencial.
Danilo es un activo político de la nación inmune a la fallida campaña de descrédito emprendida por la cofradía mediática contra Leonel y Margarita. Es por eso que digo que esa gente no entiende que, en política, como en billar, la táctica de la carambola es muy arriesgada y está condenada al fracaso cuando se escogen bolas equivocadas.

