Como de costumbre, se había levantado temprano a caminar y ¡oh sorpresa!, al poco tiempo se sintió mal y transitando a pie junto a dos de sus hijos a una cercana clínica, y allí fallece inesperadamente. Así fue la despedida de don Ramón Puello, uno de los troncos poderosos del sur glorioso de la Ciudad de San Cristóbal, que se vistió de luto, lagrimas, dolor, y así gran parte de la comunidad, al lamentar sensiblemente esta irreparable perdida.
Ramón fue un ejemplo del trabajo, Honradez, servicio a los demás y así creció y cimentó sus días y vida, bajo el fragor de sus apreciados padres don Manuel Puello (Nen) y Riquilda Zapata, también de los temples morales de nuestro de nuestro pueblo abajo, querido, respetado y admirado, quienes han sabido dar continuidad a las acciones de sus antepasados, junto al legado de sus nombres y hechos, latentes en quienes conocen la muy respetable Familia Puello.
Ramón fue un ser humano extraordinario, con sus pasiones y defectos como todos los humanos, pues la perfección solo es obra y existe en cristo Jesús, pero supo dejar como legado a su esposa, proles, allegados, amigos y a la cuna de la Constitución y al país, los ejemplos, su trayectoria, sencillez, su blanca sonrisa como tintes primaverales y la razón de su integridad, pues fue un consagrado servidor del departamento de obras Publicas, sin una queja ni jamás una falta, porque hizo del esfuerzo y el trabajo un norte, Ramón deja al partir, hijos e hijas que constituyen rosales y luces de esperanzas, de nombres, Papi, Ronald, Tato, Melania, Dulce, Maribel, Berenice, Lela, Giovany, y Yovanni. Doña María Pérez Vda. Puello, mi adorada y entrañable amiga, en muchas razones del vivir, es una mujer digna, esplendorosa, llena de amor y fe, leal, Laboriosa en amplia expresión quien ha sabido conquistar reconocimientos, respeto, simpatía y admiración en toda la municipalidad de San Cristóbal y otros lugares del país, quien consagra su vida junto a Ramón a la crianza, educación y el cariño de sus hijos, todos muy gentiles y admirados, siguiendo los lineamientos y perfiles de sus progenitores. Ramón y María fueron vecinos muy amados de nuestra madre, hermanas y hermanos, durante largos años y de quien este escribe, y siempre recibimos de ellos y estos de nosotros, la debida consideración, el fervor amoroso y esa identidad cual hermano e hijos, que tanta falte hace hoy, en un mundo tan complejo y variable, cuyo transitar cada día se confunde mas y mas. Ramón fue un gran deportista del pico y las espuelas, criador de esos ejemplares, era ameno y trataba temas interesantes porque tenia una inteligencia brillante, y era un fiel consejero nuestro y nos hacia importantes sugerencias, aprovecho para ofrecer mi sentido pésame a la prestigiosa profesora Chacha, con motivo a la muerte de su padre, no la he podido ver pero ella sabe que junto a Boyoga y demás siempre le admiramos y recordamos. ¡Adiós, adiós, Ramón!, duerme en paz junto a la morada infinita del señor, porque como decía un pensador hindú: La vida es la novia de la muerte, a nuestro ayuntamiento local, ojala ponderase que calles de nuestro sur que tienen números y letras, ostenten los nombres como don Miro Puello, Ramón Puello, Tirza Zapata Vda. Cuevas, Prof. Doña Luz Nina Vda. Peña, Ángel Puello, Rosario Reyes, Evaristo Puello, Yobany Medrano Ruiz, Máximo Vizcaíno, Salvador Moreno, Juan Prieto Nina, Don Félix Bernardino, Julio Solano, Celestino Rodríguez, Prof. Grasita Barinas, Dr. Celito García, Pablo Luna, Lucita Puello, Manuel Mana Nina, Dr. Pipilo Suero, Dra. Andrea Dipre, Luis Alberto Peralta, Cristina Puello, Don Ismael Nina, entre otras glorias fallecidas y vivas que han marcado huellas imborrables.

